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La alegre navidad: el ponche, el tamal y los cohetillos, esperada por todos, pero especialmente esperada por los niños, con la esperanza de un regalo, un carrito de plástico de cinco o diez quetzales; cualquier cosa hace feliz a un niño pobre de mi querida Guatemala.

Otros esperan la navidad para poderse tomar unos buenos tragos de licor, pelearse al final con la familia, los amigos o con los vecinos.

Para muchos es un tiempo de frío y tristeza, un mundo donde no hay cambios, donde no habrá tamal, ponche, cohetillos y mucho menos regalos.

El mundo de los guatemaltecos olvidados, en extrema pobreza, el mundo donde día a día se recorre por las calles recogiendo latas, envases plásticos, papel o algún objeto de metal, para venderlo a las recicladoras que les pagan diez centavos por cada lata recogida.

El mundo de mi gente campesina, donde estos meses escasea el trabajo… donde solamente se vive de soledad y tristeza.

¿Cómo será la navidad este año, para mis hermanos que actualmente viven en los albergues, después de que el terremoto del 7 de noviembre derribara sus viviendas?

Se escuchan las melodías de navidad que golpean fuertemente en la conciencia de este pueblo sufrido, “acaba de una vez de un solo golpe, porque quieres matarme poco a poco, si va a llegar el día en que me abandones, prefiero corazón que sea esta noche, diciembre me gusto pá que te vayas, que sea mi triste adiós mi navidad, no quiero comenzar el año nuevo con este mismo amor… que me hace tanto mal”.

Tristeza más que alegría reflejan las canciones que le gustan a la gente sencilla de mi pueblo: “Llega Navidad y yo sin ti, en esta soledad… recuerdo el día en que te perdí” y quizás la más escuchada, la Navidad de los pobres, del grupo mexicano los Tigres del Norte, “Dicen que Diosito baja cuando llega nochebuena… Pero en la mesa del pobre se queda hasta que amanece, dicen que a quitarnos penas… cuando llega Navidad…Cuando llega nochebuena, porque a Dios tengo a mi lado y aunque la casa es chica, las puertas las hice grandes para que entre quien quiera cuando llega Navidad”.

Y la que más me gusta porque desnuda nuestra triste realidad “Cuando desempaques tu regalo niño de lujosa vecindad piensa en tantos niños que no saben lo que es la Navidad. Piensa en el chamaco limpiabotas que su nochebuena pasará en una banqueta dura y fría del atrio de catedral. Feliz Navidad, Feliz Navidad en justicia y libertad; Feliz Navidad, un mundo mejor sin miseria ni opresión”.

El guatemalteco, aún en el submundo de la pobreza, es feliz; a las 12:00 se dará un abrazo con un verdadero aprecio y un sentimiento profundo de hermandad.

 

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