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Para mi amiga Cora Mendoza

Eternamente bella;

inocentemente pura;

preferiste transformarte en la flor niña

antes que caer en los brazos de Vertumno.

 

Tus compañeras ninfas

contigo ya no cuentan

para danzar, para cantar

sus nínfeos y alegres cantos

que alegran los umbríos bosques.

 

Antes que ser manchada por la lujuria intoxicante huiste,

y, antes de sentir que el sensual dios te tocara

transformaste tu grácil cuerpo en tallo y en raíces,

tus perfectos brazos en hojas transpirantes,

tus blondos cabellos, en numerosas flores.

 

Perennemente etérea significas muchas cosas,

entre ellas la gozosa infancia; la estima y la mayor confianza.

Si te entregan blanca, «Eres la más bella».

Si azul te obsequian, «Sé que tu voz es verdadera».

Si rosadas o violáceas, «Tienes mi más grande amor, por siempre».

 

Tanto quien te da, como quien te recibe,

como tú, debe ser gentil, inocente y puro.

Tu prístino mensaje es que las virtudes

de quien contigo se vincula,

son tantas como pétalos forman tu corola.

 

Quien se enamora y matrimonio

le propone a la doncella,

al recibirte, esperanza ha recibido,

pues la amada contigo ha respondido

«Consideraré tu petición, amado mío».

 

Y mientras tanto viene la final respuesta,

con gusto ofreces tu gentil corola

para que el que ama

anticipe la respuesta

«Me ama, sí; poco, mucho o nada.»

 

 

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