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O cómo percibe el neoliberalismo vernáculo la relación entre política, violencia y libertad de mercado.

En mi artículo anterior escribí que “la ultraderecha republicana promueve (contra Obama) una guerra entre Estados Unidos e Irán, en la que no sólo soldados y civiles cercanos al combate morirán, sino que todos seremos mojados por el invierno nuclear resultante”.

Giovanni Fratti, el conocido azuzador de la “marea blanca” que movilizó incautos para darle golpe de Estado al actual gobierno (instrumentalizando el asesinato −perpetrado por órdenes de empresarios ligados al crimen organizado− del abogado Rosenberg), dice (en el blog de eP el 29-9-10) que yo defiendo lo que él llama “la patraña del ‘invierno nuclear’ que Castro de la forma más patética salió (sic) asustando a incautos”, y agrega que también defiendo a Ahmadineyad; como si esos dos angelitos necesitaran de mi defensa.

Pero lo que interesa del mensaje de Fratti es lo que sigue, pues su lógica coincide con la de la ultraderecha republicana, formada por políticos-accionistas del complejo militar-industrial estadounidense, que promueve el mercado de la guerra para vender las armas que fabrica. Esta lógica inspira también a la ultraderecha neoliberal local, en cuanto a retomar la violencia política para instaurar la “libertad de mercado” al estilo de Honduras y de la intentona en Ecuador. Dice Fratti:

“…no creo que entienda usted de guerras nucleares, ‘invierno nuclear’ hubiera habido con la URSS debido al intercambio de miles de ojivas, pero con un país subdesarrollado como Irán (sic) con unas pocas cabezas nucleares (sic) el daño seria fundamentalmente para los iraníes (sic) que tendrían que vivir una especie de Chernobil al destruir Israel militarmente las instalaciones subterráneas”.

Fratti niega el desastre atómico según la falaz tesis republicana de que el uso de armas nucleares tácticas “sólo” destruiría un país, una comunidad o una etnia enemiga; en este caso Irán, “un país subdesarrollado” en el que “el daño sería fundamentalmente para los iraníes”. O sea, casi nada. Esta lógica guerrerista la practica él en lo local con su apoyo al proyecto neoliberal de perpetrar un golpe de Estado (como el de Pinochet) para instaurar un régimen de mano dura que haga posible la “libertad de mercado” sobre los huesos de los “izquierdistas” exterminados en el Estadio Mateo Flores (daño colateral mínimo comparado con la destrucción de Irán, que para él es ya un daño menor), pues su notoriedad viene de amenazar en público a una columnista de prensa invocando una acción así.

Fratti es epítome, cumbre y prototipo del “hombre libre” según el dogma neoliberal local (anti popular y pro-oligárquico). Este dogma es una actualización de la doctrina anticomunista de guerra fría representada por el Movimiento de Liberación Nacional −autollamado “partido de la violencia organizada”−, cuya expresión residual es la Liga Pro-Patria y cuya versión política “posmo” es el Partido Unionista, el cual retomó su lema dogmático “Dios Patria Libertad”, así a secas, como si esos tres conceptos tuvieran una acepción unívoca: la de la ultraderecha fascista, inculta y torpe de Guatemala, afiliada a un catolicismo autoritario de añejo tufo franquista, que se alía con fundamentalismos evangélicos en el objetivo común de instaurar su totalitarismo “de mercado”. Esta es la derecha que no debe ganar las elecciones.

Agradezco a Fratti no esconderse tras un seudónimo como acostumbran sus cobardes amigos en el blog, haciéndome el pírrico honor de ponerme en la cumbre de un estúpido ranking que sólo mide insultos y descalificaciones.

Autor: Mario Roberto Morales

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