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La letra «S»

Sobre el tenso diálogo entre la soga y el sermón.

Mario Roberto Morales

Libramos una guerra ideológica por la memoria histórica. La oligarquía busca anular la Revolución de Octubre como referente político nacional y por eso la denigra junto a sus grandes figuras. También se esfuerza en descalificar el conflicto armado interno como épica popular y por ello afirma que fue un atentado contra el Estado de Derecho. Como si a eso hubiesen equivalido los gobiernos de la dictadura militar-oligárquica.

¿Por qué los fascistas les temen a estos hechos? Porque la única obra histórica que la oligarquía y el ejército pueden oponerle a esas gestas es el saqueo del país. Vean si no las acciones del actual Gobierno y contrástenlas con la definición que Ambrose Bierce ofrece en su Diccionario del Diablo del término Saquear como “Tomar la propiedad de otro sin observar las reticencias decentes y acostumbradas del robo. Efectuar un cambio de propiedad con la cándida concomitancia de una banda militar”. Otra prueba es que aquí se vive de las remesas de los emigrantes y no de lo que produce el “sector productivo”.

Para librar la lucha ideológica, la oligarquía alquila y medio capacita plumas baratas que usan como “método” la técnica de Goebbels, consistente en repetir mentiras hasta convertirlas en verdades en la mente azonzada de grupos desinformados. Entre los recursos analíticos que esta sociedad de plumas utiliza está el silogismo: un elemento de la lógica formal que, como sabemos, opera sólo como norma del razonamiento y no como reflejo del movimiento de lo concreto. Por esto, ese recurso se presta a manipulaciones racionalistas cuyas conclusiones reniegan de la naturaleza dialéctica de lo social. De aquí que nuestro lexicógrafo defina Silogismo como “Fórmula lógica que consiste en una premisa mayor, una premisa menor y una inconsecuencia”. Cualquier parecido con los análisis neoliberales es por fuerza necesario.

La desventaja mortal que las plumas a sueldo tienen en esta guerra ideológica es su exigua formación intelectual. Pues eso equivale a librar una guerra con soldados mal equipados y peor entrenados. Cosa que no se puede decir de los milicos de verdad. Por eso los oligarcas y los neoliberales les ordenan atacar cuando se quedan sin argumentos. Si no, vean cómo asesinaron a Rodrigo Rosenberg para derrocar a Álvaro Colom.

Como sé que la verdad enoja a los fascistas, sigo citando a Bierce cuando dice en su defensa que Sátira es una “Especie de composición literaria en que los vicios y locuras de los enemigos del autor son expuestos sin demasiada ternura. (…) De ahí que el autor satírico sea considerado un villano amargado y que los gritos de cualquiera de sus víctimas, pidiendo defensores, obtengan el apoyo nacional”.

Los oligarcas, los neoliberales y los milicos derechistas son criminales que merecen la horca y no sermones. A propósito de lo cual cabe cerrar este divertimento con la definición que Bierce ofrece de Soga como un “Instrumento que va cayendo en desuso, para recordar a los asesinos que ellos también son mortales. Se coloca alrededor del cuello y acompaña al usuario hasta el fin de sus días. En muchos sitios ha sido reemplazada por un artefacto eléctrico, más complejo, que se aplica a otra parte del cuerpo; pero este procedimiento está siendo rápidamente sustituido por un aparato llamado sermón”. Bien por los cobardes curas y pastores oportunistas. Pero el pueblo y yo nos quedamos con la soga, gracias.

Mario Roberto Morales
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