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La historia se repite

Rolando Enrique Rosales Murga

Reza un conocido adagio que quienes no conocen la Historia están condenados a repetirla. En la práctica el ser humano ha vivido y revivido facetas dolorosas de su existencia, tales como las dos guerras mundiales con más o menos veinte años de diferencia.

En Guatemala, en 1982 los enemigos del gobierno de turno eran CONAVIGUA (Comité Nacional de Viudas de Guatemala), el STEG (Sindicato de Trabajadores de la Educación en Guatemala) y el CUC (Comité de Unidad Campesina); estos colectivos eran vistos como subversivos, acusados de comunistas fueron sus líderes perseguidos, muchos de ellos asesinados y desaparecidos. Por aquel entonces andaba el glorioso ejército desalojando campesinos en las costas de Escuintla, en Petén y especialmente en la zona del área Ixil. En Ixcán fue disuelta la cooperativa del padre Andrés Woods con los campesinos (el propio Woods fue derribado de su avioneta cuando arribaba a Ixcán con medicinas).

Año 2,017 los enemigos del gobierno son el CUC, CODECA y otras organizaciones campesinas; el ejército está más pendiente de ir a reprimir a unos campesinos que cultivan amapola para comer, mas al crimen organizado no lo puede combatir, encontrando en sus filas miembros de maras. No es casualidad que hayan mareros en el ejército, puesto que fueron ellos los que crearon grupos paralelos como la MANO, la G2 y otros grupos cuyo fin era sembrar el terror.

El impuesto de guerra, el secuestro, el asesinato con saña, dejando el cadáver en lugares concurridos como mensaje de miedo, eran tácticas que fueron utilizadas en aquel entonces, asesoradas las fuerzas armadas por el ejército de Estados Unidos, Alemania, Israel y Taiwán. Esas mismas tácticas son las que usan los mareros para sembrar el terror, su armamento en muchos casos son fusiles de alto calibre que sólo se consiguen en el ejército; incluso los miembros de las clicas se consideran a sí mismos soldados.

Es la pesada carga de pasado que arrastramos y muchos niegan sin ambages. No por gusto la contrainteligencia consistía en hacer creer que se estaba salvando al país del comunismo. Los libros de texto, la radio, la prensa escrita y literatos colaboraron para justificar los treinta y seis años de lucha fratricida. Desalojos, represión y capacitaciones del extranjero. Ojalá y me equivoque, pero yo veo en estos elementos un reflujo del pasado.

Narrativa y Ensayo publica este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Rolando Enrique Rosales Murga
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