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La brutalidad de la inteligencia

El ejército de Guatemala, asesorado por personas de amplia experiencia, fue capaz de acumular datos suficientes como para dar golpes que aniquilaran las débiles estructuras de la guerrilla guatemalteca. Formaron cuadros contrainsurgentes apoyados por delatores o infiltrados para aniquilar a los cuadros urbanos de la guerrilla guatemalteca, en su mayoría estudiantes con poca preparación militar llenos de sueños libertarios y buscando un país con justicia social y democrático.

El ejército torturó para quebrantar la moral del combatiente y luego, con engaños, presentó a excombatientes como colaboradores arrepentidos de haber iniciado la lucha armada… aquellos jóvenes militantes confiaron demasiado en la compartimentación, sin saber que el ejército acumulaba información para golpearlos. Aquella era información de primera mano obtenida de sus «orejas», personas que trabajaban directamente para la inteligencia militar infiltrados en las células guerrilleras, o simplemente gente oportunista que buscaba algún protagonismo para luego convertirse en político y alcanzar poder para hacerse millonario con la sangre de los jóvenes guatemaltecos.

La brutalidad de la inteligencia hizo su trabajo. En el área rural «le quitó el agua al pez» a través de las «Fuerzas de Tarea» del ejército guatemalteco, peinó todas las regiones donde sospechaba que había presencia de la guerrilla y utilizando la estrategia militar de «tierra arrasada» aniquiló pueblos enteros, incluyendo el saqueo de las pocas pertenencias de sus pobladores, quema de sus ranchos, destrucción de sus siembras y muerte de sus animales domésticos… así fue el genocidio en Guatemala.

El genocidio «Comprende cualquiera de los actos perpetrados con la intención de destruir, total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso como tal, estos actos comprenden la matanza de miembros del grupo, lesión grave a la integridad física o mental de los miembros del grupo.» (Wikipedia)

La brutalidad de la inteligencia cumplió con lo aprendido… las enseñanzas de los asesores fueron puestas en práctica para detener el fantasma del comunismo internacional. Todos los planes contrainsurgentes, Victoria 82, Plan Sofía, etc, fueron, según los asesores, necesarios para liberar a Guatemala de una posible invasión comunista.

Según la inteligencia era necesario aniquilar a los malos guatemaltecos para preservar la democracia de los buenos, destruir a la izquierda atea para garantizar el desarrollo social a través de la derecha democrática que ama a Dios, a la Patria y a la Libertad, apoyada por una institución leal, con honor y una unidad granítica representada por el Ejército.

Lo cierto es que la inteligencia con brutalidad aniquiló a más de 200,000 guatemaltecos en el conflicto armado interno y «el soldado no debe pedir perdón» el soldado era únicamente instrumento del aparato represor.

«El genocida no debe pedir perdón»… simplemente el genocida no sabe pedir perdón, porque no está arrepentido de haber hecho esa matanza y si pudiera repetirlo lo haría cuantas veces fuera necesario. Confía en el apoyo y defensa de las personas que también, indirectamente, se mancharon las manos de sangre para garantizar la “democracia” a todos los guatemaltecos.

 

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