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Jimmy, el lamebotas presidencial

Ricardo Barrientos

La semana pasada, en Washington D. C., el mandatario evidenció carencia de pudor y de tino. Fue el hazmerreír del evento.

La participación de Jimmy Morales en la II Conferencia para la Prosperidad y la Seguridad fue en extremo vergonzosa por varias razones. Quizá la intervención más escandalosa de su discurso fue el descaro y la sinvergüenzada de haber dicho: «Y nosotros, con toda humildad, con todo respeto y todo el cariño, quisiéramos, incluso, hacer una propuesta diferente, sencilla. Eh…, nosotros, eh…, creemos ser un excelente aliado de Estados Unidos y queremos ser mejor. Nosotros veríamos con mejores ojo si ustedes podrían ayudarnos [sic] a que entidades como el BID o como el Banco Mundial o cualquier otra entidad financiera nos pudieran financiar para infraestructura 15,000 millones de dólares. Y en los próximos 30 años nosotros podríamos pagar el capital y los intereses. Y que se nos dieran todas…, todas la líneas de transparencia que sean necesarias para la inversión en carreteras, en puertos, en infraestructura y en toda infraestructura necesarias [sic] para proteger nuestras fronteras».

Pero yo me pregunto, si él mismo informó que Estados Unidos no va a certificar a Guatemala y lloriqueó quejándose de que el país del norte nos cambia las condiciones, ¡cómo se le ocurrió hacer semejante planteamiento! ¿Qué parte de «no los vamos a certificar para la segunda mitad de los desembolsos» no habrá entendió este tonto? ¿Cómo queda entonces su perorata sobre la soberanía y la injerencia extranjera? ¿Cuándo le conviene, sí, pero, cuando se trata de arrastrarse, de lamer botas y de extender la mano para pedir dinero, no?

Supongo que por ello, antes de semejante bombazo, hizo todo lo posible por presentarse como el tonto más útil reportando todo lo que, según él y sus asesores, endulzaría el oído del vicepresidente Pence y recitando cifras de decomisos de drogas que, igual, nadie creyó. Pero hacerlo con mentiras y exageraciones, tratando a los gringos de babosos o como si ellos no tuviesen la información real y exacta, es una actitud rastrera y ridícula.

Ridícula por ingenua, infantil y verdaderamente irresponsable fue también la declaración de la captura en Guatemala de un centenar de «terroristas» del Estado Islámico. Me pregunto, de verdad, cómo hicieron los presentes para guardar el debido respeto y no soltar una carcajada por semejante disparate. O su apología a la mina San Rafael con la descarada intención de congraciarse con el empresariado guatemalteco y el haber insultado a los migrantes. De verdad espero que los empresarios guatemaltecos decentes rechacen una actitud tan baja y mezquina.

Además, se puso a rebuznar sobre sus «éxitos» en gobierno abierto, cuando en realidad esa iniciativa está en Guatemala al borde del fracaso y es seriamente cuestionada por las organizaciones de la sociedad civil que participaron y que tuvieron que retirarse por la pérdida grave de legitimidad y credibilidad. Intentó mencionar que, supuestamente, Guatemala está por ser aceptada en algún foro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), pero no pudo ni decir correctamente a qué se refería, con lo cual confirmó su reiterada calidad de ignorante llano en el tema. Igual ignorancia y torpeza demostró en su mención de la Organización Internacional para la Estandarización (ISO, por sus siglas en inglés), de la cual dijo que «es un instituto que está en México y que da certificaciones de calidad». Por cierto, la Secretaría General de la ISO está en Ginebra, Suiza. Me pregunto cómo hizo la audiencia para no reírse en su cara.

Y de igual manera me pregunto cómo hay gente que defiende y apoya a este lamebotas presidencial, cuántos bochornos y vergüenzas nacionales e internacionales más tiene que sufrirle Guatemala.

Fuente: [http://plazapublica.com.gt/content/jimmy-el-lamebotas-presidencial]

Narrativa y Ensayo publica este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

José Ricardo Barrientos Quezada
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