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Jaime Barrios Carrillo

Jayro Bustamante ha puesto el nombre de Guatemala en el mapamundi del séptimo arte. Una nación que pretenda forjar una identidad propia no puede prescindir del cine. Guatemala se ha retrasado, comparado con otros países latinoamericanos. Pero a pasos de gigante se recupera el tiempo, o mejor dicho se gana un nuevo tiempo. El cine contribuye a la consolidación de los valores nacionales, base para la cristalización de un proyecto de nación. Tal es la importancia del cine en el desarrollo social y cultural de un país.

El director de cine coreano Bong Joon-ho, premiado recientemente con el Oscar de Hollywood a la mejor película por Parásitos, hizo pública hace poco su lista de los que considera los cineastas más importantes del momento y que, según sus declaraciones, jugarán un papel estelar en las próximas décadas del presente siglo cambiando el futuro del cine. Entre los cuatro primeros menciona Bong Joon-ho al guatemalteco Jayro Bustamante, nacido en 1977. 

Más allá de un criterio particular, en este caso del cineasta coreano, el nombre de Jayro Bustamante se ha difundido en las esferas del cine mundial en los últimos cinco años gracias a sus tres largometrajes Ixcanul (2015), Temblores (2019) y La Llorona (2019). La primera fue su debut internacional y se constituyó en un rompe aguas para el cine guatemalteco por la cantidad de distinciones obtenidas en diversas partes del mundo, entre otros el prestigiado premio “Alfred Bauer Prize” en el festival de cine de Berlín. 

Ixcanul es hasta ahora la película centroamericana que más premios ha recibido. Y es el primer largometraje producido en kaqchikel. La película es un tratamiento visual y narrativo de la problemática sociocultural del país. La posición de la mujer simbolizada con el fondo del volcán y la potencia de explotar. Se trata de deseos, de sueños y desazones. Las estructuras de dominación y alienación. La injusticia, la discriminación, la opresión de la mujer y la lucha por superarse dentro de un marco cultural social y económico que impone límites dramáticos.

Entre los cuatro primeros menciona Bong Joon-ho al guatemalteco Jayro Bustamante, nacido en 1977. 

Ixcanul fue también el lanzamiento internacional de la joven actriz María Mercedes Coroy, nacida en 1994 en la localidad de Santa María de Jesús en las faldas del volcán de Agua y sexta hija entre nueve hermanos. Ella siempre soñó con trabajar en actuación y desde niña tuvo experiencias con teatro infantil y danzas folklóricas. Fue escogida personalmente para el papel de María en la película por el mismo Bustamante, que no había logrado hasta el momento conseguir a la persona ideal, a pesar de haber realizado varios castings

La casualidad se convirtió en destino. Jayro la vio en la calle del pueblo y entabló una conversación que continuó con un improvisado casting que culminó con el papel de estelar en Ixcanul. María Mercedes Coroy realizó después el papel estelar en La Llorona. Es notable que Coroy no solo arrancara con la ola de éxitos que obtuvo Ixcanul, y después La Llorona, sino que se ha establecido ahora como una actriz internacional. Coroy tuvo el papel protagonista en la serie televisiva La Malinche (2018), producida por Canal Once de México. También un papel en la película Bel Canto (2018) del cineasta norteamericano Paul Weitz, actuando como en el papel de Carmen al lado de consagrados actores como la estadounidense Julianne Moore y el japonés Ken Watanabe.

El año pasado fue crucial en la carrera de Jayro Bustamante con la realización de dos largometrajes. Uno de ellas es La Llorona, película que tuvo su premier en el Festival internacional de cine de la ciudad de Toronto en Canadá y también reconocida en otros festivales de gran prestigio internacional como el de Venecia. La producción fílmica ha sido exhibida en el amplio repertorio de cines en Europa. En la sección de Cultura del diario español se pondera la película de Bustamante como una efectiva vía de rescatar la memoria histórica de su país. Escribe el crítico Héctor Llano Martínez: “Con ella (La Llorona), reinventa la conocida leyenda para rescatar un tema hasta ahora tabú en el cine y la sociedad de Guatemala: la impunidad sobre los crímenes cometidos en el país durante la Guerra Civil ocurrida entre 1960 y 1996”.

Jayro Bustamante logró integrar en esta película dos dimensiones del terror: la leyenda popular y la historia reciente de Guatemala con crímenes de genocidio y lesa humanidad. Una fusión de aparecidos y desaparecidos dentro de una tendencia de posconflictos armados iniciada en Argentina por escritores como Mariana Enríquez con su premiada novela Nuestra parte de la noche o cineastas como Héctor Olivera y su La noche de los lápices o Luis Puenzo creador de La historia oficial, película galardonada con el Oscar ya en 1985. 

Bustamante en su versión posconflicto de la leyenda de La Llorona ha conseguido magistralmente retratar el genocidio de un general guatemalteco, no se presenta como Ríos Montt sino con el apellido de Monteverde, y los efectos psicosociales, el juicio anulado. También las devastadoras consecuencias emocionales, incluyendo a la misma familia del general Monteverde. 

La película se desarrolla en su mayor parte en el interior de la casa del general donde hay una piscina, creándose una atmósfera de encierro y opresión donde los fantasmas de la psique coinciden con pesadillas y alucinaciones terroríficas. Acompañando a la actriz María Mercedes Coroy sobresalen los actores Juan Pablo Olyslager, Sabrina De La Hoz , Margarita Kenéfic, Julio Díaz, María Telón  y Ayla-Elea Hurtado.

El filme termina, como música de fondo, con la inconfundible voz de Gaby Moreno, interpretando el tradicional tema de La Llorona, con una aditivo textual adecuado al tema de la película.

La tercera realización de Jayro Bustamante, Temblores, trata la historia de una relación homosexual entre dos hombres y la pertenencia a una secta evangélica fundamentalista, con el dilema existencial y social a que se ven sometidos. Un tema también tabú en la sociedad guatemalteca, llena de prejuicios homofóbicos y de una doble moral. La actuación notable de Juan Pablo Olyslager en el papel protagonista le valió la nominación a mejor actor de La Asociación Latina de Periodistas de Entretenimiento (LEJA) en Estados Unidos, compitiendo con actores como Joaquin Phoenix (Joker), Leonardo DiCaprio (Erase una vez en… Hollywood), Antonio Banderas (Dolor y gloria), Adam Driver (Historia de un matrimonio) y Adam Sandler (Gemas sin cortar). 

Las proyecciones de Jayro Bustamante rebasan las expectativas. No solo en el desarrollo personal con la concreción de sus largometrajes y los que están por venir, sino por el impulso que ha dado al cine guatemalteco en el plano internacional. Incluyendo la proyección de actores, como Juan Pablo Olyslager y María Mercedes Coroy, y desde luego como un paradigma creativo para los cineastas guatemaltecos y centroamericanos.

Jayro Bustamante encarna un anhelo de la comunidad cineasta de Guatemala. Con su creatividad y con el liderazgo creativo que transmite, ha demostrado en corto tiempo, que si es posible pensar, hacer y realizar cine de gran calidad en Guatemala. Ha alcanzado el reconocimiento con un admirable trabajo de equipo, enfocado a la concreción de un lenguaje fílmico de gran efectividad visual y narrativa donde no faltan las referencias históricas, sociales y culturales. 

No ha sido fácil para el cine nacional arrancar sin recursos, sin promoción, sin subsidios estatales y sobre todo sin público. Hay desde luego mucho camino por recorrer. Pero al cine guatemalteco hay que tomarle el pulso con los parámetros de los recursos existentes en el país. No con críticas lapidarias que exigen lo imposible. Hacen falta críticos que contribuyan a orientar y atraer al público. Sin que esto implique laudatorias sin reserva. Faltan asimismo espacios en la prensa y en los medios. Pero lo que más falta es un lugar en la mente de los guatemaltecos para aprender a verse y entenderse con sus propias coordenadas visuales y estéticas, que es la función del cine auténtico de un país.

 Fuente: [https://elperiodico.com.gt/]

Narrativa y Ensayo publica este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Jaime Barrios Carrillo
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