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Jacobo Arbenz Guzmán, un hombre del pueblo

1913-1971

Hace cuarenta y dos años falleció el Coronel Juan Jacobo Árbenz Guzmán, quien fuera Presidente electo de Guatemala desde 1950 y fuera derrocado en 1954.

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Jacobo Arbenz nació en la ciudad de Quetzaltenango el 14 de septiembre de 1913, hijo de Jacobo Arbenz y Octavia Guzmán de Arbenz, integrantes de un hogar de capas medias acomodadas.

El 27 de julio de 1932 ingresó como cadete a la Escuela Politécnica. Fue un estudiante brillante y abanderado con honores de ese centro militar, del que se graduó con los despachos de subteniente de infantería. El 15 de septiembre de 1952 obtuvo el grado de coronel.

Contrajo matrimonio con la dama salvadoreña María Cristina Vilanova, con quien procreó tres hijos. Fue Ministro de la Defensa durante el gobierno del doctor Juan José Arévalo.

En 1950 fue electo presidente constitucional de la República, cargo que asumió el 15 de marzo de 1951.

El 27 de junio de 1954 fue derrocado por una acción armada concebida y financiada por el gobierno de los Estados Unidos y ejecutada mediante la colaboración de la alta oficialidad del ejército guatemalteco. Se vio obligado a salir al exilio y a residir en diversos países.

Falleció en la ciudad de México el 27 de enero de 1971, lejos de su querida patria.

Su pensamiento visionario fue plasmado en su programa de gobierno y se basó en tres objetivos fundamentales: Iniciar el camino del desarrollo económico mediante convertir a Guatemala de una nación dependiente y de economía semicolonial en un país independiente; a convertir a Guatemala de un país atrasado y de economía predominantemente feudal en un país moderno y capitalista, y a hacer posible que esta transformación se lleve a cabo en forma que traiga consigo la mayor elevación posible del nivel de vida de las grandes masas del pueblo.
Esta política se orientará a producir lo que consumimos, exportar los excedentes y buscar nuevos frentes de divisas, a ampliar y diversificar la producción… con el objeto predominante de satisfacer el consumo interno.

Nuestra política económica tendrá que estar basada necesariamente en el impulso a la iniciativa privada, en el desarrollo del capital guatemalteco, en cuyas manos deberían encontrarse las actividades fundamentales de la economía nacional, y en cuanto al capital extranjero debemos repetir que será bienvenido siempre que se ajuste a las condiciones que se vayan creando en la medida que  nos desarrollemos, que se subordine siempre a las leyes guatemaltecas, coopere con el desenvolvimiento económico del país y se abstenga estrictamente de intervenir en la vida política y social de la nación.

Cuando hablamos de nuestros programas sociales –reiteró Jacobo Arbenz- no debemos apartar la mirada de los grupos indígenas ni de las necesidades propicias de la juventud y de la mujer… a quienes debemos considerar como nuestras mejores reservas, como los tesoros más apreciados de nuestra riqueza humana.

Como en los años anteriores, Guatemala seguirá siendo el refugio de los asilados y los perseguidos políticos.

La promesa de iniciar un cambio estructural a partir de una reforma agraria, así como la construcción de obras como una carretera que enlazaría a la ciudad capital con la costa Atlántica y el Océano Pacífico y la central hidroeléctrica Jurún Marinalá, le valió enfrentar a los monopolios del ferrocarril y de la empresa eléctrica que se encontraban en manos extranjeras.

Estos monopolios, junto con la oligarquía terrateniente y la jerarquía superior de la iglesia católica guatemalteca, fueron decisivos para el derrocamiento de su gobierno, el 27 de junio de 1954.

Los ataques contra la reforma agraria por parte de la Asociación General de Agricultores, por constituir una ley totalitaria siguen presentes en la élite conservadora oligárquica del país, a pesar de la miseria y atraso en que se hunde Guatemala.

Algunos días previos a su derrocamiento, Arbenz había expresado: Nuestro único delito consistió en decretar nuestras propias leyes y aplicarlas a todos sin excepción. Nuestro delito es haber iniciado una reforma agraria que afectó los intereses de la United Fruit Company. Nuestro delito es desear tener nuestra propia ruta el Atlántico, nuestra propia energía eléctrica y nuestros propios muelles y puertos, nuestro delito es nuestro patriótico deseo de avanzar, progresar y obtener una independencia económica que vaya de acuerdo con nuestra independencia política. Hemos sido condenados porque hemos dado a la población campesina tierra y derechos.

La Comisión Organizadora del Centenario del Nacimiento de Jacobo Árbenz Guzmán, al honrar la memoria de tan insigne estadista, invita al pueblo de Guatemala a participar en las actividades que se estarán realizando durante el año para conocer sus acciones, su pensamiento y reivindicar la lucha  que continúa en la actualidad por la construcción de una Guatemala de paz, libertad y pleno respeto a los derechos humanos.

Árbenz: un hombre del pueblo, visionario de la primavera

Guatemala, 27 de enero 2013
COMISIÓN ORGANIZADORA DEL CENTENARIO DEL NACIMIENTO DE JACOBO ÁRBENZ GUZMÁN

Contáctenos: comisioncentenarioarbenz@gmail.com

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