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Guatemala: ¿fracaso irreversible?

Manuel R. Villacorta O.
manuelvillacorta@yahoo.com

Anarquía significa ausencia de poder público ante una conducta social que desconoce la normativa legal; libertinaje, falta de respeto a las normas morales o jurídicas, y corrupción, práctica perversa que favorece acciones ilícitas. En un país como el nuestro, en donde estamos sufriendo una grave degeneración física, moral, espiritual e institucional, estos nefastos flagelos —anarquía, libertinaje y corrupción— se reproducen con espectacular celeridad. En Guatemala, para colmo, la falta de autoridad se ha fusionado con el libertinaje: cualquier persona puede burlarse de las normas morales o jurídicas, a plena luz del día y ante quien sea, sin el menor temor al castigo o la sanción que toda autoridad está obligada a imponer. ¡Si no hay autoridad, no hay temor a nada!

Asesinar a sangre fría, desobedecer un semáforo en rojo, bloquear calles o avenidas, realizar necesidades fisiológicas en la aceras, pintarrajear paredes de propiedades ajenas, convertir el erario en botín de vulgares saqueadores, cobrar salarios sin trabajar, asignar obras públicas sin licitaciones a favor de grupos delictivos, evadir impuestos, entre otras muchas manifestaciones deleznables, se ha convertido en costumbre, porque en esta lógica perversa de lo inverso, lo malo es lo normal. Callamos, nos apartamos, nos sometemos. Hemos caído en una anomia asombrosa que nos convierte en víctimas, pero también en culpables, por irresponsables, por no tener el valor de ver al mal cara a cara y enfrentar esa degeneración nefasta que nos consume día a día. ¿Qué país estaremos heredando a esos 9 millones de guatemaltecos que no superan los 20 años de edad? ¿Es justo haberles dado vida para insertarlos en este pandemonio? ¿Es honesto pedirles que no emigren a países más civilizados?

¿Qué hacemos? No tenemos más alternativa que organizarnos como sociedad y participar activa y decididamente para enfrentar la adversidad e intentar sentar las bases de un nuevo país. Tenemos que estar conscientes de que este nuevo gobierno, los gobiernos anteriores y los que vendrán se han favorecido y se favorecerán de un sistema corrupto y socialmente inservible, a menos que trabajemos activa y valientemente por una alternativa diferente. En algo tenemos que estar de acuerdo: con las actuales estructuras y con los mismos personajes políticos, miméticos y capaces de reciclarse las veces que sea necesario, vamos al despeñadero. No tenemos solución.

Manuel Villacorta

La sociedad no está organizándose ni participando en los niveles que reclama nuestra realidad. Si bien la manifestación en las redes sociales ayuda, quedarse solo en ello es un grave error. Estamos dejando que un sistema político inviable vuelva a reproducirse con todos sus lastres, estamos jugando a preservar ese fatídico ritual electoral que cada cuatro años practicamos y que legaliza la trampa.

¡Despertemos, pueblo! Que los más lúcidos líderes, provenientes de la academia, del sector privado y las organizaciones sociales, asuman el reto de salvar a la patria. Medito y pregunto a todos: ¿Quiénes son los responsables de la situación nacional? ¿Y cuánto tiempo más los vamos a soportar?

Fuente: Siglo21 [http://www.s21.com.gt/or-jojma/2016/02/12/guatemala-fracaso-irreversible]

Manuel R. Villacorta O.

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