Un nuevo fin del mundo

lucha libre

Lucía Escobar
@liberalucha

El cielo está gris, llueve. El volcán de Fuego protesta, suena como si rugiera furioso. Septiembre se siente intenso. Es más gris que celeste, más negro que azul. Muchos bromeamos y en el fondo quizás anhelamos un verdadero fin del mundo. Las amenazas son desde una nueva guerra nuclear, grandes mega terremotos,  tsunamis salvajes, huracanes destructores, hasta sequías y colapsos de meteoritos. Yo fantaseo con que aparecen los extraterrestres, seres de luz infinitamente más evolucionados que nosotros; y con solo pensarnos son capaces de llevarnos también a la iluminación y a una nueva era de claridad y paz.  Quisiera que terminara por fin este mundo tan consumista, capitalista e individualista. Me gustaría que se cumplieran las profecías de los mayas y que una nueva era de claridad comenzara.

La coyuntura política nacional a menudo se pasa de surrealista. Leer tantas noticias afecta mi humor: me dan grandes bajones cuando escucho las diatribas de Jimmy Morales o cuando veo los videos de policías municipales golpeando a vendedores de algodón de azúcar o pidiéndole mordida a los niños lustradores de zapatos. Pero luego vienen los subidones cuándo estoy en la calle y me encuentro con la alegría y el entusiasmo de unas niñas que juegan fútbol en su escuela o cuando me entero que un grupo de ciudadanos localizó al vendedor maltratado por los policías para regalarle nueva mercadería. Por cada corrupto que campea en el país, también hay hombres y mujeres fieles a sus principios, y que entienden el honor y la moral como algo que abraza y que hace bien, y no como algo rígido que golpea y separa.

Todo lo que sucede en las oficinas gubernamentales, en los despachos ministeriales es de nuestra incumbencia. Es completamente necesario que la ciudadanía meta sus narices ahí. Lo que sucede en las oficinas burócratas repercute directamente en la vida de millones de guatemaltecos. Por ejemplo, esa triangulación de cheques de hace años entre ministros de Comunicación se refleja en el estado calamitoso en que se encuentran la mayoría de nuestras carreteras, calles y caminos. Es completamente posible rastrear quiénes han sido los ministros que no han hecho su trabajo. ¿Cuáles son las empresas constructoras que han sobrevalorado sus productos? ¿Quiénes son los dueños de estas empresas y cuál es su relación con diputados? Queremos juicio y castigo para ellos.

Anhelo que vivamos un cambio rotundo en el mundo y en el país. Es necesario y urgente que la ciencia y la tecnología se pongan al alcance de quienes más la necesitan y no solo de quienes pueden pagarla. Yo si quisiera ver una civilización más humana y solidaria. Es tiempo de escuchar, creer y apoyar a las personas que luchan por los derechos fundamentales de la humanidad, aquellos que saben anteponer el bien común al egoísmo.

Son momentos en que debemos preguntarnos qué queremos para el planeta y para el país. Y qué estamos dispuestos a hacer para lograrlo. Confiemos en la fuerza de nuestro espíritu, que como un cometa sea capaz de cambiar el curso de la historia.

Fuente: [https://elperiodico.com.gt/lacolumna/2017/09/27/un-nuevo-fin-del-mundo/]

Narrativa y Ensayo publica este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Lucía Escobar

Lucía Escobar

Estoy casada con el periodismo y a veces le soy infiel con la ficción. He sido redactora, reportera, editora, columnista y lo que se ofrezca en una redacción. Escribo porque me siento cómoda entre las palabras. Además, soy entusiasta del arte, la cultura y la ecología.
Lucía Escobar