Pueblos indígenas y la paz en Guatemala (III)

Luchar contra la discriminación racial, tipificando ante el Congreso la discriminación étnica como delito.

María Aguilar

El Acuerdo que más esperanza prometía para la diversidad nacional fue el Acuerdo de Identidad y Derechos de los Pueblos Indígenas, que estableció como primer punto: “el reconocimiento de la identidad de los pueblos indígenas es fundamental para la construcción de la unidad nacional basada en el respeto y ejercicio de los derechos políticos, culturales, económicos y espirituales de todos los guatemaltecos”.

Resumidamente, el Acuerdo estableció: luchar contra la discriminación racial, tipificando ante el Congreso la discriminación étnica como delito. Promover los derechos de las mujeres indígenas a través de legislación que garantizara sus vidas, acceso a la justicia con la creación de la Defensoría de la Mujer Indígena y  aprobación  del Convenio 169. Promover y respetar el uso del traje indígena. Asimismo, estableció que los medios de comunicación debían erradicar toda forma de discriminación.

En términos de derechos culturales se estableció que la política educativa y cultural debía poseer un enfoque basado en el reconocimiento, respeto y fomento de los valores culturales indígenas. Llevar a cabo una reforma educativa que satisfaciera las necesidades lingüísticas y culturales de los pueblos. Para esto debían reconocerse, respetarse y practicarse los idiomas indígenas. Promover el respeto, protección y preservación de la espiritualidad indígena así como de los lugares sagrados. Y abrir espacios de comunicación para las comunidades indígenas.

Sobre los derechos civiles, políticos, sociales y económicos a nivel constitucional, el Gobierno aceptó promover una Reforma Constitucional. Asimismo, reconoció la importancia de las autoridades indígenas y el concepto de organización comunitaria en el marco de la Autonomía Municipal. También reconoció a las autoridades de las comunidades para que ellos manejaran “sus asuntos internos de acuerdo con sus normas consuetudinarias”. Se incluyó la aceptación al derecho, tenencia y manejo de la tierra por las comunidades, incluida la protección de tierras comunales. De igual forma se otorgó a las comunidades el derecho a manejar sus recursos naturales, incluida la necesidad de consultar previo a la realización de proyectos de explotación de sus recursos.

Recomiendo leer el AIDIPI, como evidencia de lo incumplido por el Estado guatemalteco, esto les ilustrará –a quienes desean eliminarnos– la razón de la rabia y la lucha indígena de los que sobrevivimos.

Fuente: [www.elperiodico.com.gt]

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María Aguilar Velásquez

María Aguilar Velásquez

María Aguilar Velásquez, maya k’iche, historiadora.
Enfoque en temas de violencia de Estado y movimientos sociales en America Latina, especialmente Guatemala durante el siglo XX.
María Aguilar Velásquez