México en las puertas del saqueo

Hace unos días en ocasión de una gira en Europa, el titular del ejecutivo en México, Enrique Peña Nieto anunció que se haría la reforma legislativa  necesaria para que la inversión privada entrara en la empresa Petróleos Mexicanos (PEMEX). Es el anuncio del saqueo del principal recurso natural de exportación que tiene dicho país. Es conocido el adagio de que “el mejor negocio del mundo es el petróleo bien administrado y el segundo mejor negocio del mundo es el petróleo mal administrado”. La renta petrolera de cualquier país que tiene dicho recurso natural ha sido siempre un jugoso botín codiciado por las grandes empresas transnacionales. El pretexto que ha puesto la derecha neoliberal encabezada en México por el PRI y por el PAN es que PEMEX no tiene los recursos suficientes para modernizar a la empresa paraestatal a efecto de que efectúe la  producción diaria de barriles de crudo que se  necesita. ¿Qué necesita quien? Lo que no dice la derecha neoliberal es que la exigencia productiva no necesariamente viene de las necesidades del desarrollo nacional, sino que tiene que ver con las exigencias que están haciendo los Estados Unidos de América.  Se trata de acabar  con las reservas petroleras mexicanas en función de los requerimientos estadounidenses y por medio de ello enriquecer a todas las empresas transnacionales asociadas con capitales locales que se apropiarían de este patrimonio nacional.

La producción petrolera mexicana debe racionalizarse y no malbaratarse para el beneficio de los grandes capitales locales y nacionales. Si hoy PEMEX no puede modernizarse es porque aporta el 70% de sus ganancias en el gasto corriente del gobierno federal mexicano, lo cual ascendió en 2012 a casi 77 mil millones de dólares. Solamente un 20% aproximadamente se reinvierte en la producción petrolera mientras que el restante 10% es el costo de producción. Y esto sucede porque el régimen tributario mexicano solamente asciende al 10% del PIB en tanto que las grandes cúspides empresariales evaden sistemáticamente el pago de impuestos. Si ahora la renta petrolera se va a compartir con el capital privado, el erario mexicano perderá una parte importante de su ingreso. La renta petrolera aporta el 40% del presupuesto público mexicano. Habrá necesidad pues de buscar otras fuentes de ingresos fiscales. Una de ellas estará en la reforma tributaria que el gobierno priísta con el apoyo del PAN están fraguando. Y esta reforma tributaria no será por supuesto una que grave el ingreso sino el consumo. Se está planeando subir el Impuesto al Valor Agregado (IVA) que pagan los consumidores del 16 al 19%, así como también gravar alimentos y medicinas hasta ahora exentos de tal impuesto.

Así pues, estamos en México en las puertas de un enorme saqueo. Los grandes capitales extranjeros y locales saquearán la principal fuente de ingresos del país,  y para hacerlo, la cúpula gobernante, la derecha neoliberal en el Senado y en la Cámara de Diputados, se aprestan a efectuar las medidas necesarias para saquear a la economía popular. Todo esto con el beneplácito empresarial porque los impuestos al consumo no les afectan. Será una versión más de una de las divisas favoritas del neoliberalismo: privatizar las ganancias y socializar las pérdidas. Se privatizará una parte importante de la renta petrolera y se socializará la pérdida del ingreso fiscal que dicha privatización implicará. Hoy en México el 70% de los hogares padecen algún grado de inseguridad alimentaria, lo que quiere decir que pasan hambre (28 millones de personas). Cifras conservadoras nos hablan de 52 millones de pobres. Y diariamente 30 mexicanos se mueren de desnutrición. Y el país tiene tasas de crecimiento malas o mediocres.

He aquí pues  otro ejemplo de la triste historia neoliberal.

Carlos Figueroa Ibarra

Carlos Figueroa Ibarra

Carlos Figueroa Ibarra. Sociologo especializado en el tema de violencia política, terrorismo de estado, procesos políticos latinoamericanos. Autor de libros y artículos sobre esos temas.
Carlos Figueroa Ibarra