Ley de impuesto por emisión de CO2

El mundo está cambiando aceleradamente.

Marcela Gereda

En países como el nuestro, dado que la agroindustria ocupa un lugar fundamental para el soporte económico del PIB y que somos uno de los países más vulnerables al cambio climático, el aumento de la temperatura es un desafío primordial no solo para la economía, sino también para las próximas generaciones.

Generar una cultura de educación y responsabilidad ambiental no es una moda, sino una necesidad planetaria imprescindible.

A nivel global el Banco Mundial está promoviendo los llamados “impuestos al carbono”, que son mecanismos que buscan premiar a empresas que tienen baja emisión de carbono y promover producción limpia en la industria. En América Latina, estos mecanismos ya se encuentran en México, Colombia y Chile. Aquí ya contamos con un anteproyecto de ley dentro del Ministerio de Finanzas impulsado por el Lic. Juan Blas.

“Producción limpia” significa que las empresas tienen que reducir sus emisiones de

GEI (gases de efecto invernadero) en la atmósfera. Se colocaría un límite a esta emisión y a cualquier exceso se le colocaría una tasa impositiva, asimismo, producir por debajo significaría una reducción en otros impuestos.

Durante los últimos años, esta política se ha convertido a nivel mundial, en una de las políticas más populares para intentar reducir el uso de combustibles fósiles.

Los impuestos al carbono a nivel internacional intentan: incentivar mayor eficiencia en el control de la contaminación, innovación tecnológica, disminuir contaminación atmosférica y aumentar la recaudación tributaria.

Argelia registró recientemente la temperatura más alta de la historia. El aumento en la temperatura global, la intensidad y frecuencia de los ciclones, el incremento en el nivel de los océanos y en su temperatura, la acidificación de los océanos, son hechos irrefutables y efectos del calentamiento global causado en gran medida por la emisión de CO2 (gases de efecto invernadero).

Es como cuando dejamos el carro bajo el sol y luego adentro del carro hay más calor que afuera. Igual le pasa al planeta, solo que por una causa diferente: dadas las emisiones de gases de CO2 hemos puesto una especie de manta a la atmósfera, que hace que el planeta está absorbiendo demasiado calor lo cual provoca esos cambios irreversibles, drásticos y peligrosos para nosotros y para el planeta.

El impuesto por emisión de CO2 ayudaría a reducir dichas emisiones y por lo tanto a frenar y mitigar el cambio climático.

El mundo está cambiando aceleradamente. Ya no nos toca adaptar la tierra a nosotros, sino nosotros adaptarnos a la tierra: contar con marcos legales para intentar mitigar el cambio climático es enfrentar y anticiparnos responsablemente a los tiempos venideros y comprender sus advertencias.

Fuente: [https://elperiodico.com.gt/opinion/2018/07/30/ley-de-impuesto-por-emision-de-co2/]

Narrativa y Ensayo publica este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Marcela Gereda

Marcela Gereda

Antropóloga de corazón y profesión. Enraizada en la literatura, la poesía y el periodismo. He buscado cultivar el ensayo etnográfico sobre situaciones interculturales, urbanas y rurales, tratando de dar cuenta de la dinámica de las hibridaciones y los mestizajes culturales que articulan las mentalidades de conglomerados en situación de marginalidad, como ocurre con las mujeres del Sahara Occidental que han vivido en España y Cuba y que han tenido que volver a los campamentos de refugiados, y con las maras y los mareros de Centroamérica. También ha trabajado para los derechos de salud reproductiva de mujeres indígenas.
Marcela Gereda