Hace ya  unos años, durante mi estancia académica en la Universidad de Stanford, aprendí que en la ciencia política estadounidense  que analizaba conflictos, existía la expresión “the best second choice” (“la segunda mejor opción”).  La primera mejor opción en un conflicto, sobre todo si se trata de una guerra, es aniquilar al enemigo para que su rendición sea incondicional. La segunda mejor opción, en la medida en que ninguno de los bandos  resulta derrotado, es la negociación  y los acuerdos de paz. Exactamente lo que sucedió en Nicaragua, El Salvador y Guatemala después de los sangrientos años ochenta del siglo pasado. Esto es lo que parece estar ocurriendo ahora en Colombia. Obviamente las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) tras 48 años de guerra de guerrillas, no pudo derrotar al gobierno colombiano fuera de signo liberal o conservador,  ni tampoco impulsar una revolución por la vía violenta. Tampoco el Estado colombiano, a través de sus distintos gobiernos, pudo derrotar a las FARC.  Después de un intento de solución negociada durante el gobierno de Andrés Pastrana (1998-2002) que tuvo como epicentro una “zona de distensión” en la región del río Caguán, su sucesor Álvaro Uribe (2002-2010),  intentó resolver el conflicto mediante la aniquilación de las FARC.

El intento resultó ser un fiasco pese  a estar sustentado en el “Plan Colombia” y en el segundo período de Uribe (2006-2010), en una inversión de 12 mil millones de dólares. La ofensiva tuvo éxitos en la captura y aniquilamiento de varias de las principales figuras de las FARC: Simón Trinidad capturado en 2004 y el abatimiento en combate o bombardeos de  Raúl Reyes (2008),  Jorge Briceño “el Mono Jojoy” (2010) y Alfonso Cano (2011). Las ofensivas no lograron desarticular a las FARC, las cuales en este momento tienen aproximadamente 18-20 mil efectivos distribuidos  en decenas de frentes guerrilleros en todo el país. Pese a la balandronada gubernamental de que las FARC han accedido  a negociar porque ya están derrotadas, cualquier analista de medio pelo puede avizorar que lo que está sucediendo es que la lógica del “second best choice” ha empezando a privar en el gobierno de Santos. Deslindándose discretamente de su antecesor, Santos ha vuelto a abrir el camino de las negociaciones, inauguradas oficialmente en Oslo hace unos días pero que comenzaron  con una carta dirigida por Santos a la comandancia de las FARC al inicio de su gobierno.

El gobierno de Santos procurará golpear militarmente a las FARC mientras  se sienta a la mesa de las negociaciones.  Lo cortés no quita lo valiente cuando de negociaciones de conflictos armados se trata. Las FARC harán lo mismo con el mismo objetivo de estar en la mesa de negociaciones con la mejor de las correlaciones de fuerzas. Lo que viene a la par de las negociaciones de paz, es un recrudecimiento de los combates militares. Siendo la guerrilla militarmente más exitosa en la historia de América latina, políticamente las FARC no tiene la mejor de las imágenes. Ha estado involucrada en una política de secuestros que tenía como objetivo negociar la libertad de combatientes y comandantes capturados, se le relaciona con los cárteles de la droga y se les endilga acciones terroristas de consecuencias políticas discutibles. Las FARC intentarán mejorar su imagen con posturas razonables. En  voz de Rodrigo Granda, miembro del Secretariado, pondrán sobre la mesa de negociaciones la apertura democrática, el cese del asesinato de los activistas políticos y sociales, reforma agraria, soberanía nacional y políticas de salud, educación, vivienda, ecología. Además, una solución integral al problema del narcotráfico.

Los lectores interesados en conocer el otro lado de la moneda pueden ver la entrevista con Granda en dos partes: http://www.youtube.com/watch?v=0S8NgUJZMGc y http://www.youtube.com/watch?v=oDLwqWRNl6Q.

Carlos Figueroa Ibarra

Carlos Figueroa Ibarra

Carlos Figueroa Ibarra. Sociologo especializado en el tema de violencia política, terrorismo de estado, procesos políticos latinoamericanos. Autor de libros y artículos sobre esos temas.
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