La industria de la violencia: una mirada a la violencia contra la mujer

Santos Barrientos
santosbarrientos3@gmail.com
Ser mujer en Guatemala y en países poco desarrollados, como el nuestro, es un acto de valentía, no solo porque se debe enfrentar a muchos desafíos sociales, sino porque se ha vuelto una pandemia social la violencia contra la mujer; se ha proliferado en los derredores del país y que, para muchos, se ha tornado algo muy normal, yo llamaría a esto falta de escrúpulos sociales, falta de conciencia y ausencia del respeto ajeno.
Los seres humanos tenemos algo especial, pero ninguno tiene ese valor y coraje con que la mujer trae al mundo personas como las que están leyendo este artículo. El valor que representa la mujer es el mismo que representa el hombre: igualdad de derechos.
En el mundo de hoy, nacer niña es un riesgo comprueba Unicef, y esto se confirma a la vuelta de la esquina donde se vislumbra que se desbordó el vaso de la delincuencia. La delincuencia sucumbe por los poros del mismo Estado de Derecho que la perpetua y es cuestión de números darnos cuenta de tal hecho; entre las estadísticas del Organismo Judicial de los delitos contra la libertad e indemnidad sexual de las personas se encuentran 10,778 casos ingresados, donde alrededor del 70% corresponde a mujeres y el otro 30% distribuido entre hombres y menores de edad, las cifras vierten circunstancias alarmantes, la burrocracia persiste en ser inepta y de doble moral.
El desempleo multiplica la delincuencia y los salarios humillantes la estimulan, salir a las calles es un riesgo y llegar a la casa un desafío, la violencia es espoleada por el miedo que persiste en las personas. La mujer también es parte fundamental de nuestra sociedad que se alimenta del miedo y se cimienta en la injusticia, esto viene a traducirse como la metástasis de la desigualdad en un país que pregona la igualdad en su ordenamiento jurídico.
En Guatemala vemos muchos delitos contra la mujer como los ya expuestos, la violencia de genero no es nada nuevo, son temas siempre relevantes porque nunca se han abordado a profundidad, en el país se prefiere asignar más alto presupuesto al servicio policial que a la educación, se prefiere premiar a la impunidad y no encararla, lo que es en palabras de Eduardo Galeano: “la impunidad premia el delito, induce a su repetición y le hace propaganda”, esto es porque estimula al delincuente y contagia con su ejemplo.
Nos han acostumbrado como sociedad al desprecio de la vida, la vida cuesta la compra de pan en la panadería de la esquina; la injusticia se ha vuelto en una fatalidad que estamos obligados a aceptar o aceptar y mientras tanto la mujer sigue envuelta en los mayores casos de violencia, los hombres, con su atraso, continúan estimulando la violencia con el machismo contagioso; el espantapájaros del castigo parece estar a la vista y la injusticia social parece estar alimentada por la misma impunidad. La sociedad en este siglo está acostumbrada a vivir en la mentira y el miedo, siguen elogiando la impunidad y sufren de amnesia histórica.
Fuente: [http://www.muralrojo.com/2017/12/la-industria-de-la-violencia-una-mirada.html?m=1]

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Santos Barrientos

Santos Barrientos

Es un Ensayista contemporáneo. Tiene Diplomado en Liderazgo y Comunicación Política.
Tiene cursos en Derecho Constitucional y composición Literaria.
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