La imprudencia de Prudencia

lucha libre
Lucía Escobar
@liberalucha

Una mujer de piel morena y ojos grandes me increpa desde el pasado. Prudencia Ayala se manifiesta como orgullosa de ser una “humilde india salvadoreña” que nació un 28 de abril de 1885. Ella creció en un mundo donde las mujeres no tenían derecho al voto ni a ejercer un cargo público.

Madre soltera, adivina, escritora y activista de los derechos humanos, era una verdadera bicha rara para aquellos tiempos. En 1919 la encarcelaron por acusar de corrupción al alcalde de Atiquizaya. Ese mismo año, viajó a Guatemala donde estuvo presa por participar en un intento por derrocar al dictador Manuel Estrada Cabrera. De esa experiencia escribió el libro ‘Escible: aventuras de un viaje a Guatemala’.  Su obra literaria está integrada por: ‘Aguinaldo de naciones’ (1918), ‘Inmortal, Amores de Loca’ (1925) ‘Payaso Literario en Combate’ (1928) y fundó y redactó la revista publicada en Guatemala: ‘Redención Femenina’ desde donde compartió sus pensamientos feministas. A pesar de su obra los periodistas se referían a ella como La Analfabeta.

En 1930, Prudencia realizó una batalla ante la Corte Suprema de Justicia para lograr ser candidata a la presidencia de la República de El Salvador. Su programa de gobierno era muy avanzado para la época ya que incluía: los derechos de la mujer, apoyo a los sindicatos, la honradez en la administración, el respeto a la libertad de cultos, el reconocimiento de los llamados hijos ilegítimos, la garantía de la libertad de expresión y el apoyo a la educación pública, entre otros. Contaba con la simpatía de los estudiantes pero después de un encendido debate, se le negó el derecho ciudadano a ser electa a un cargo público. Se burlaron de ella en periódicos y revistas. Fue tildada de loca, excéntrica y disparatada.

Ya pasó casi un siglo. ¿Habrá aumentado y mejorado en la región la participación de las mujeres en puestos públicos? Para responder esta pregunta, el colectivo Chicas Poderosas analizó la equidad de género en puestos de gobierno en los países del Triángulo Norte. Pintaron en La Casa Tomada un mural dedicado a Prudencia en donde visualizan estas cifras de desigualdad. El mismo día se inauguró el CAP, Foro Centroamericano de Periodismo organizado por el diario ‘El Faro’ con un conversatorio (bastante aburrido) entre tres reconocidos periodistas, bajo el nombre “El mundo en una cancha de fútbol”.

La pregunta o relación lógica que nos surgió espontánea o provocada por una tarjeta roja que apareció en los asientos con datos de desigualdad entre hombres o mujeres, fue: Si el mundo se puede representar en una cancha de fútbol, ¿dónde cabemos las mujeres en esa cancha? A lo que Martín Caparrós, vaca sagrada del periodismo narrativo, contestó con un disparate: “El fútbol está pensado para hombres, lo pueden hacer las mujeres, pero está más apropiado a las habilidades masculinas que a las femeninas, ya que la fuerza es más importante que la gracia”.

A él, y a todos los machos que aún nos encasillan como seres graciosos y sobrevaloran la fuerza física natural ante la capacidad del ser humano de vencer sus propias limitaciones físicas, les recuerdo que hay muchísimas mujeres que cuentan con méritos y cualidades suficientes para ocupar, con  igualdad y equidad, puestos importantes de administración pública, jugar fútbol, boxear, dirigir un periódico o una empresa.

Regresando a 1930. Por ahí leí que el escritor Alberto Masferrer fue el único que se manifestó públicamente a favor de Prudencia, invitando a los legisladores de aquella época a tomar uno de estos dos caminos: despertar y reformar su obsoleta mente o dormir la larga siesta…

Fuente: [https://elperiodico.com.gt/lacolumna/2018/05/16/la-imprudencia-de-prudencia/]

Narrativa y Ensayo publica este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Lucía Escobar

Lucía Escobar

Estoy casada con el periodismo y a veces le soy infiel con la ficción. He sido redactora, reportera, editora, columnista y lo que se ofrezca en una redacción. Escribo porque me siento cómoda entre las palabras. Además, soy entusiasta del arte, la cultura y la ecología.
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