Justicia Social: una mirada hacia la equidad

Santos Barrientos
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Hasta no hace mucho tiempo ha tomado mucho auge y se ha convertido en una realidad absoluta la famosa frase representada por Gandhi que dice: “En la tierra hay suficiente para satisfacer las necesidades humanas pero no lo suficiente para satisfacer la codicia y la avaricia humana”. Lo cierto y evidente es lo que tenemos a la vista, no podemos afirmar que no existen injusticias sociales cuando en el interior de la República se observan las periferias pobres, aquellos miles de niños condenados al olvido y al silencio. Lo injusto se agrava cuando el mismo Estado de Derecho la perpetúa y los encargados de administrar justicia cometen actos impunes.

La justicia social debería existir primero en los organismos estatales y segundo en las personas individuales para el beneficio colectivo. Tal como lo representaría John Rawls en la Teoría de la Justicia “los principios de la justicia serán el resultado de un acuerdo o de un convenio justo”. Lo cierto es que ni uno ni otro se cumple. En nuestra constitución están plasmados derechos fundamentales que en contadas ocasiones han quedado como simples manifiestos de aspiraciones sociales compartidos por la colectividad; sin embargo, no como una realidad tangible. Guatemala se ha tornado en el país de la eterna impunidad, no ha cambiado mucho desde que se democratizó el país o se “juridificó” la democracia.

Luchar contra la corrupción, hoy día, es arar en el mar; todo se hace y se deshace en Guatemala. Ya no es una lucha ideológica la que se debe tomar en cuenta, sino que, una lucha por el desarrollo y la justicia social para alcanzar ese grado de equidad en el país. A pesar del desarrollo económico que año tras año suben tres puntos porcentuales,  2/3 de la población carece de los servicios básicos, vive en pobreza y pobreza extrema y de estos los pueblos indígenas han sido los más afectados acumulando una disparidad en las agudas desigualdades en la distribución de la renta. La historia nos dicta una serie de acontecimientos de despojos de tierras que a la luz aún siguen en pie y también nos presenta acontecimientos que han llevado a muchos de los guatemaltecos a perder su identidad como lo diría Carlos Guzmán Böckler “…identidad triturada”.

Principalmente hay que tomar en cuenta dos elementos: uno material y otro moral para el desarrollo de la justicia. El primer elemento como la verdadera aplicación del andamiaje jurídico del país y el otro como la relación que se tenga con la normativa jurídica y la moral. Sin moral y sin ética es imposible aplicar las normas jurídicas para hacer justicia, como lo expresaría Radbruch: “La validez del derecho se basa en la moral, porque el fin del derecho se endereza hacia una verdadera moral”.

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Santos Barrientos

Santos Barrientos

Es un Ensayista contemporáneo. Tiene Diplomado en Liderazgo y Comunicación Política.
Tiene cursos en Derecho Constitucional y composición Literaria.
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