Guatemala, una infancia que correrá libre entre los zacatales

Ilka Oliva Corado
@ilkaolivacorado
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Sigo creyendo firmemente en la dignidad humana, en que la integridad puede contra cualquier corrupción y sigo creyendo también, en la fuerza inquebrantable de la unidad y la resistencia. En que un abrazo hace más que un golpe. El abrazo cura, el golpe destruye. Jamás ninguna metralleta ha podido contra el blindaje de un pueblo unido, tampoco contra la memoria y la identidad.

Contra todo pronóstico sigo confiando en que Guatemala despertará y de las cenizas hará una primavera florecida. Porque la opresión, la manipulación, la dominación y el saqueo de los corruptos no puede ser para siempre. Porque su deslealtad no es más fuerte que la honra de un pueblo milenario.

Sigo creyendo también en las quimeras, en la fuerza de los vientos, y en la sabiduría de las manos ajadas de los abuelos, en lo simple que sin atavíos es esencial, en los amaneceres que son renovación y traen esperanza y brío y; creo también en los crepúsculos que son un reposo necesario.

Sin embargo Guatemala vive un letargo inducido, a Guatemala han querido mantenerla en una oscuridad perenne, sin candil alguno. Encerrada, paralizada, temerosa, paranoica y ultrajada. La han torturado tanto que no hay lugar donde quepan más heridas. Su piel sangra, su carne viva es desgarrada una y otra vez por traidores, alevosos y corruptos que la han mancillado con toda la saña de los lacayos.

Guatemala es un mar en calma que despertará en cualquier momento con la fuerza de la tempestad, es un desierto que florecerá, es un volcán a punto de hacer erupción y que sacará desde las entrañas de la tierra su fuerza descomunal y su belleza natural.

Y serán las juventudes las que se conviertan en los campos florecidos, en la brasa viva, en la hoguera, en las quebradas retumbando las aguas frescas de las montañas, y será la infancia la alborada y el rocío de un país que se negó a dejarse vencer. Serán los abuelos la lindeza de los ocasos pitayos de una jornada de memoria, dignidad y lucha. Serán el hombro, el abrazo, la caricia, la palabra sabia y la mirada certera que guíen la insurrección.

Guatemala, es una infancia de canillas cenizas que correrá libre entre los zacatales, una infancia que aunque vulnerada será fuerte, que superará el ultraje, que vencerá el estigma y que verá de frente a sus abusadores cuando estos vayan camino a la mazmorra, para pudrirse en el olvido.

Guatemala despertará más temprano que tarde.

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Ilka Oliva Corado

Ilka Oliva Corado

Escritora y poetisa. Ilka Oliva Corado nació en Comapa, Jutiapa, Guatemala, el 8 de agosto de 1979. Desde muy niña vendía helados en el mercado de Ciudad Peronia, en la periferia de la capital guatemalteca. Es autora de tres libros: Historia de una indocumentada travesía en el desierto Sonora-Arizona, Post Frontera, y el poemario Luz de Faro.Actualmente escribe en su bitácora personal Crónicas de una Inquilina.
Ilka Oliva Corado