¿Expulsar extranjeros?

Carlos Aldana

Hemos leído sobre una propuesta de ley que se encuentra ya en el Congreso que busca la expulsión de extranjeros que participen en actividades políticas. Por supuesto que este tipo de propuestas proviene de los sectores más conservadores y siempre vinculados al poder, en todas sus formas. Y por supuesto que tampoco se refieren a cualquier tipo de extranjeros ni a todo tipo de activismo político.

No se habla nunca de expulsar a extranjeros que tienen posturas de derecha conservadora, de utilidad para el sostenimiento de las estructuras y las condiciones sociales y económicas de exclusión de las grandes mayorías. Esos extranjeros, que los hay muchísimos y en todos los campos, siempre están protegidos y acuerpados. Pero no puede negarse que cuando esos extranjeros hacen estudios, generan propuestas, asesoran, participan en medios de comunicación social, expresan ideas y posturas a favor del orden establecido, etcétera, también están en activismo político (aunque no estén en las calles ni en las plazas públicas, ni caminando por los senderos populares). Pero a ellos, insisto, no van a pretender expulsar.

A quienes está dedicada esta iniciativa es a aquellos hombres y mujeres que acuerpan, apoyan y acompañan los esfuerzos de individuos y organizaciones que pretenden la transformación social. Es decir, quienes tienen posturas, expresiones y proyectos de vida comprometidos con opciones radicales, con búsqueda del cambio. Hombres y mujeres que prefieren estar al lado y a favor de los excluidos, marginados, empobrecidos. En otras palabras, que están en el lado contrario a quienes con iniciativas así siguen sirviendo a los intereses más sectarios de nuestro país.

Claro que existe todo tipo de extranjeros, en cualquier posición ideológica. No voy a negar que en nombre de valores maravillosos y luchas populares he conocido a personas que vienen con aires imperialistas y colonialistas, con actitudes soberbias y abusivas. Pero también he tenido la dicha, durante muchos años, de conocer hombres y mujeres que son más guatemaltecos que muchos “nacionales”, que aportan tanto y han construido tantos procesos y dinámicas favorables a los pueblos, que pensar en su expulsión realmente es doloroso. E indigna. Porque al fin de cuentas, la lucha por la dignidad, la justicia y los derechos humanos no tiene ni nacionalidades, ni culturas. Ni siquiera deberíamos pensar o ver como “extranjeros” a aquellos y aquellas que comparten con nosotros la visión del mundo, la lucha y los esfuerzos. Incluso en todo sentido la palabra “extranjero” resulta chocante en un mundo que pretende ser global o que pretende crear conexiones diferentes entre las distintas realidades. No hay extranjeros en la lucha por la vida y la dignidad, porque allí se terminan las diferencias que nos impiden la construcción de otro tipo de relaciones de poder en nuestra sociedad.

Pretender la expulsión de extranjeros que acompañan y participan en luchas de los pueblos (como la defensa del territorio y los recursos naturales, en contra de las transnacionales extractivas, por ejemplo) es agudizar el cerco que pretenden hacerle a las organizaciones populares que reivindican los derechos humanos en todas sus expresiones. Claro que al poder salvaje en nuestro país le interesa este tipo de expulsión. Porque así quitan ojos y oídos que después lanzan el mensaje al mundo global. El salvajismo, no lo olvidemos, se alimenta también del nacionalismo y de la endogamia.

A quienes está dedicada esta iniciativa es a aquellos hombres y mujeres que acuerpan, apoyan y acompañan los esfuerzos de individuos y organizaciones que pretenden la transformación social. Es decir, quienes tienen posturas, expresiones y proyectos de vida comprometidos con opciones radicales, con búsqueda del cambio.

Fuente: [http://www.s21.gt]

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Carlos Aldana Mendoza

Carlos Aldana Mendoza

Licenciado en Pedagogía y Ciencias de la Educación por la Universidad San Carlos de Guatemala. Maestría en Pedagogía en la Universidad Nacional Autónoma de México y Doctorado en Educación en la Universidad La Salle, Costa Rica-Guatemala.
Carlos Aldana Mendoza

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