Lucha Libre
Lucía Escobar
laluchalibre@gmail.com

En Guatemala, el día internacional de la mujer inició con el allanamiento, robo y destrucción de las oficinas del Sector de mujeres,  el colectivo a cargo de organizar la clásica marcha del 8 de marzo. La sede de este colectivo se encuentra muy cerca de la Policía Nacional Civil, pero ellos no se percataron de que rompieron puertas, destruyeron archivos y robaron computadoras con investigaciones e información importante del incendio del Hogar Seguro Virgen de la Asunción, en donde murieron 41 niñas de 56 encerradas en un cuarto. Han pasado dos años desde ese nefasto Día de la Mujer, y el destino de las quince sobrevivientes sigue siendo horrendo. Una de ellas, Eva Antul Real lleva desaparecida 4 meses y las autoridades no hacen nada por encontrarla y ponerla a salvo. Ella es una testigo para ese caso de feminicidio o misoginia estatal.

Duele que la vida de las niñas valga tan poco en este país, que exista tanto odio y miedo a la libertad de las mujeres, a las que se salen del molde, a las que nacieron libres y empoderadas. Basta ver cómo atacaron en redes sociales a Rebeca Lane,  cantante y feminista Rebeca Lane cuando la entrevistaron recientemente. Lo que desató no puede verse como libertad de expresión ya que la amenazan con asesinarla, violarla y golpearla. Tanto miedo le tienen al poder sus palabras.  

Y miedo es lo que nos negamos a tener las mujeres  de este país. Así como muchas nos negamos a aceptar un destino de servidumbre y sumisión. Estamos dispuestas a gritar, rayar paredes, somatar puertas y empapelar la ciudad con tal de hacernos escuchar, de parar esta carnicería sin sentido.

El lunes 11, en una caja de madera cubierta de nylon y sábanas en la zona 21 de la ciudad capital apareció asesinada Joseline Rodríguez, estudiante de psicología de la USAC, de 23 años. Ese mismo día, también encontraron a Sindy Mariela Pérez, de 29 años. Estaba partida en dos, una parte la encontraron dentro de un costal y la otra en un tonel con cemento.  Llevaba desaparecida varios días. Lo mismo que Catherine Shaw, la británica que recién encontraron desnuda y golpeada en San Juan la Laguna y  a la que han vuelto a matar en redes sociales especulando cualquier estupidez sobre su derecho a viajar sola y a salir a pasear a media noche. La ligereza con la que juzgan y condenan la vida de las mujeres, es un fenómeno que debemos aniquilar. Tenemos derecho a ser libres, a salir solas, a caminar de noche sin miedo.  Estamos hartas de que  nos enseñen a cuidarnos en vez de advertirles a los hombres que no nos maten, nos violen, nos descuarticen. No hay excusa que justifique el asesinato. Rechazo las declaraciones de Enrique Degenhart, ministro de Gobernación, quien criminaliza a las víctimas de feminicidio, culpándolas de su propia muerte. 
Encontremos más razones para amarnos y menos excusas para odiarnos. Busquemos más razones para ser libres y menos para reprimirnos.

Fuente: [www.elperiodico.com.gt]

Narrativa y Ensayo publica este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Lucía Escobar

Lucía Escobar

Estoy casada con el periodismo y a veces le soy infiel con la ficción. He sido redactora, reportera, editora, columnista y lo que se ofrezca en una redacción. Escribo porque me siento cómoda entre las palabras. Además, soy entusiasta del arte, la cultura y la ecología.
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