El coraje de Emma Guadalupe

A pesar de los golpes y abusos que sufrió su cuerpo, su espíritu no fue doblegado.

Irmalicia Velásquez Nimatuj

Conocí la historia de Marco Antonio Molina Theissen en Costa Rica, con detalles que durante semanas no se despegaron de mi mente, ni dejaron mis noches. Al volver a Quetzaltenango cada vez que pasaba por lo que fue la Zona Militar 17-15 Manuel Lisandro Barillas, me preguntaba, ¿cuántos crímenes cometidos por miembros del Ejército esconden estas largas paredes, ahora cubiertas de murales?

Me impactó la fuerza que mantuvo viva a Emma Guadalupe después de ser capturada el 27 de septiembre de 1981, en un retén del Ejército, frente a la Escuela Normal de Santa Lucía Utatlán, regresada a Quetzaltenango y trasladada a la 17-15 en donde fue torturada y violada para que delatara a sus compañeros que compartían una causa distinta a la del gobierno y el Estado. A pesar de los golpes y abusos que sufrió su cuerpo, su espíritu no fue doblegado y su hazaña me motivó a ingresar a ese viejo edificio que fue estación del Ferrocarril de los Altos, antes de que pasara a convertirse en un macabro centro de tortura.

Al estar en ese espacio mis ojos recorrieron ventanas y paredes, caminé por ese largo, oscuro y tenebroso salón que Emma recorrió luego de quitarse las esposas, ponerse sus zapatos, escapar por una ventana, echarse agua fría en la cara y decir a los vigilantes que había llegado con el “canche”.

De niña y adolescente recuerdo que en Quetzaltenango se sabía que quien era detenido y llevado a esa zona militar no salía con vida y en efecto, esto lo ratifican las historias de familiares que vieron cómo sus seres amados, que fueron llevados allí, nunca salieron. Por eso, el escape de Emma fue para los militares una osadía que no le perdonarían. Y una forma de vengarse fue viajar a la capital y recapturarla pero al no encontrarla descargaron su furia en su hermano, un niño de 14 años.

Mientras leo que a Benedicto Lucas le fueron imputados nuevos delitos por la desaparición de Marco Antonio, interpreto la justicia como un pequeño respiro para su valiente madre y hermanas pero también para miles que aún permanecen desaparecidos y cuyos espíritus no paran de deambular.

Por eso, el escape de Emma fue para los militares una osadía que no le perdonarían. Y una forma de vengarse fue viajar a la capital y recapturarla pero al no encontrarla descargaron su furia en su hermano, un niño de 14 años.

Fuente: [www.elperiodico.com.gt]

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Irma Alicia Velásquez Nimatuj

Irma Alicia Velásquez Nimatuj

Craig M. Cogut Visiting Professor of Latin American Studies
Watson Institute. International & Public Affairs.
Brown University.
Irma Alicia Velásquez Nimatuj