Diabetes, una epidemia entre nosotros

Marcela Gereda

Datos sobre diabetes entre nosotros.

Hay una realidad que acaso no vemos, a veces por desinformación o por campañas publicitarias que nos manipulan, otras veces es una realidad que posponemos u ocultamos. Desde una ceguera optativa nos decimos que una botellita más de Cola no nos hará daño, total “no pasa nada”. Pero es en ese ciclo de “no pasa nada” que estamos enfermando a nuestros cuerpos, a nuestras familias, a nuestros
países…

El objetivo de las grandes empresas de bebidas azucaradas es que cada vez más gente consuma sus productos, para ello necesitan que las bebamos diaria y masivamente para ser rentables y competir en un mercado de la ley de la selva
corporativa.
Para que tomemos masivamente estas bebidas, las corporaciones a través de su marketing deben de instalar la marca de la bebida en el imaginario de la gente a golpes de millonarias y groseras campañas publicitarias, fundir la soda en nuestra identidad, en la identidad de nuestras familias, de nuestros hogares, asociando una marca «Coca Cola», «Pepsi», etcétera con una falsa idea de la felicidad, el amor de la familia, el sentimiento patrio.

Un reciente informe del Ministerio de Salud Pública, publicado por el Departamento de Vigilancia Epidemiológica y por el Departamento de Epidemiología, realizado por la doctora Bertha Sam Colo, reporta la dramática evolución de la Diabetes en nuestro país desde 2008 hasta 2015.

Entre 2008 y 2015, pasamos de 347 casos de diabetes por 100 mil habitantes a 627. Y de estos casos, la tasa de mortalidad pasó de 27 en 2008 a 38 en 2014. Esto significa que la diabetes aumentó, pero que también los muertos por diabetes a causa de deficiencias en los tratamientos. Y esto parece una realidad implacable tanto de género, urbana y rural.

En este mismo informe, al detallar las ocupaciones de las personas que padecen diabetes, se destapa el meollo del asunto y de la permanente desinformación en la población que es el centro del marketing de estas corporaciones.

Es la población rural a la que está afectado más la diabetes por el incremento de ingesta de azúcar.

¿Serían los accionistas de estas empresas capaces de incitar a sus hijos a volverse adictos a estas bebidas? La respuesta es no, entonces ¿por qué con sus campañas publicitarias buscan convertir a la población más vulnerable y desinformada en consumidores adictos a estas Colas?

El tema de las bebidas carbonatadas es antes que nada un asunto de calculada desinformación que mantienen las grandes empresas del rubro. Desinformar a la población sobre los efectos de tener esos refrescos en las dietas diarias, a la vez para vender y para deslindarse de los efectos en la salud (así como sus costos de tratamiento).

Una investigación rigurosa sobre bebidas azucaradas y salud publicada en 2015 en la revista Circulation concluyó que estas producen 184 mil fallecimientos en el mundo cada año. ¿A pesar de estos datos los gobiernos seguirán protegiendo a las grandes corporaciones y desprotegiendo a las poblaciones?

Se necesitan tres cosas: voluntad, información, e implementación de impuestos en las bebidas azucaradas para reducir el consumo. California hizo todo esto y logró disminuir el consumo. Estamos ante una epidemia de diabetes propia de una pesadilla. ¿Tendremos un Congreso y leyes capaces de defender a la población o seguirán protegiendo los intereses de los mentirosos que nos llaman a destapar la felicidad?

Fuente: [https://elperiodico.com.gt/opinion/2018/11/05/diabetes-una-epidemia-entre-nosotros/]

Narrativa y Ensayo publica este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Marcela Gereda

Marcela Gereda

Antropóloga de corazón y profesión. Enraizada en la literatura, la poesía y el periodismo. He buscado cultivar el ensayo etnográfico sobre situaciones interculturales, urbanas y rurales, tratando de dar cuenta de la dinámica de las hibridaciones y los mestizajes culturales que articulan las mentalidades de conglomerados en situación de marginalidad, como ocurre con las mujeres del Sahara Occidental que han vivido en España y Cuba y que han tenido que volver a los campamentos de refugiados, y con las maras y los mareros de Centroamérica. También ha trabajado para los derechos de salud reproductiva de mujeres indígenas.
Marcela Gereda