Transparencia es honestidad

Jaime Barrios Carrillo
jbarrios@siglo21.com.gt

Jimmy Morales prometió con solemnidad durante su campaña una cuestión central, en realidad la única pues no ofreció nada más: no hacer un gobierno corrupto. También anunció con pompa que estaba totalmente en contra del transfuguismo.

Su llegada el poder se debió a la falta de credibilidad de la ciudadanía por la política tradicional. Aunque debe resultarse que en la primera vuelta apenas obtuvo el 24 por ciento de los votos, lo que lo convierte en el presidente electo con menos apoyo en la primera vuelta.

Le dimos el beneficio de la duda al asumir el máximo cargo de la nación pero no tardó una semana para comenzar con decisiones erróneas, no solo por la falta de experiencia que es excusable y comprensible pues no la tiene, sino por una tendencia a no transparentar sus acciones y decisiones. El primer escándalo fue el nombramiento de dos ministros de comunicaciones no elegibles y con perfiles dudosos. Recordemos de nuevo la falta de transparencia frente a la ciudadanía que Jimmy mostró en la escogencia de su gabinete.

Esta falta de transparencia ha seguido caracterizando su estilo de gobernar, lo que preocupa ya que se combina la falta de experiencia con los movimientos turbios. Es evidente que el mandatario no está gobernando sino lo están gobernando lamentablemente grupos de extrema derecha vinculados a militares corruptos y señalados de violaciones de los derechos humanos en el pasado.

Una muestra palmaria de lo anterior ha sido el transfuguismo descarado de su partido FNC en el Congreso. No solamente desdice lo dicho en la campaña sino que este transfuguismo se ha dado con lo peor de lo peor del legislativo, es decir, es una forma de la vieja política marrullera, deshonesta y corrupta del pasado de contra la cual votó la ciudadanía.

El asunto de las donaciones de medicinas no transparentadas plenamente y el hecho de haberse encontrado productos vencidos vino a quebrar la esperanza que muchos habían puesto en la autenticidad de ponderar el sector salud.

Nombramientos en el ejecutivo y en las instituciones del Estado con base en tráfico de influencias y nepotismo han ya sido señalados. Lo que contradice frontalmente el ofrecimiento de honradez y de no corrupción.

Lo más reciente es el nombramiento de los 22 gobernadores que el mandatario realizó con absoluto hermetismo y ninguna transparencia, nombrando al final gente dudosa, candidatos a diputados no electos de su propio partido y figuras dudosas.

Por último el nombramiento no transparente de los magistrados a la Corte de Constitucionalidad. Transparencia cero para finalmente nombrar a una jueza titular con tachas anteriores dela CICIG.

Gobernar así es seguir con los métodos del pasado. La falta de transparencia es una falta de honestidad, lo cual no puede compensarse con maniobras baratamente populistas como visitar lugares de improviso u ofrecer la donación de su sueldo. Por cierto este mes a quién donará el Presidente su sueldo aunque de los gastos de presentación que son más del doble nunca dijo nada.

Las donaciones de medicinas no transparentadas plenamente y el hecho de haberse encontrado productos vencidos vino a quebrar la esperanza que muchos habían puesto.

Esta falta de transparencia ha seguido caracterizando su estilo de gobernar, lo que preocupa ya que se combina la falta de experiencia con los movimientos turbios. Es evidente que el mandatario no está gobernando sino lo están gobernando lamentablemente grupos de extrema derecha vinculados a militares corruptos y señalados de violaciones de los derechos humanos en el pasado.

Fuente: Siglo21 [http://www.s21.com.gt/tragaluz/2016/03/13/transparencia-honestidad]