Otra manchota en el tigre

Virgilio Álvarez Aragón

Aunque usted no lo crea, aunque adentro de su pecho resuene aún el entusiasta grito de “ni corrupto ni ladrón” pero que a solas, ante el espejo, se pregunte si hizo bien votando por él, que era su esperanza y que no le iba a defraudar como le defraudó el general de voz imperiosa ahora detenido, el cómico al que con su voto hizo presidente se ha dibujado más como lobo, aunque ensaye miradas de oveja en pasto verde.

Los partidos políticos están obligados, aquí y en cualquier otro país que intente ser democrático a lo occidental, a llevar una contabilidad clara y transparente. Es el mecanismo que la sociedad tiene para controlar que se participa en la disputa política para impulsar un proyecto de país y no para enriquecerse en ella como cualquier traficante de contrabando. Y el control de las finanzas tiene que ser mucho más estricto y diáfano en el segundo turno electoral, porque es en ese momento en el que los oportunistas y depredadores del erario están mucho más al acecho.

Pero resulta que los principales responsables de la alianza FCN-Nación han salido a decir, con todo el cinismo, que no encuentran al contador que llevaba las finanzas de su organización y que, en consecuencia, no se pueden informar al Tribunal Supremo Electoral, como si se tratara de una rifa escolar o de un juego de dominó en una cantina. No hay comprobantes, dicen, y voltean la cara para otro lado.

Por las investigaciones del MP, con el auxilio de la CICIG, sabemos ahora que el enriquecimiento ilícito de la jauría que se escondía detrás de las siglas del PP comenzó precisamente en el proceso electoral. En esa época recibieron fondos en empresas de cartón que adquirieron sus palacetes y demás activos. Fue en pago a esos evidentes sobornos que concedieron contratos onerosos en perjuicio del erario público y la ciudadanía.

Jimmy Morales y compañía se niegan a informar cuánto les dieron para su campaña ganadora del segundo turno y quiénes fueron los supuestos donantes. Más aún, se niegan a decir qué hicieron con ese dinero. Ocultar esa información es evidentemente un delito electoral que debe ser sancionado de inmediato y usted, elector de ese candidato, tiene el derecho y la responsabilidad de exigirles que así lo hagan.

Porque si de algo han hecho gala Morales y su séquito en estos 11 meses de gobierno, es de un obsceno y cínico silencio respecto a las cuestiones financieras que les competen. Si con desparpajo autoritario se niegan a decir quiénes fueron los 219 contribuyentes a quienes se les perdonaron las multas fiscales, ahora con mayor insolencia dicen no poder entregar el informe detallado de lo recibido y gastado en su campaña electoral. Ya se sabe que usaron bienes mal habidos de exministros del Partido Patriota, lo que hace sospechar de acuerdos de impunidad firmados bajo la mesa, pero ese es solo un dato, qué otros apoyos ilícitos recibieron y qué hicieron con esos fondos, es una cuestión de importancia crucial para el fortalecimiento del ya más que debilitado sistema político guatemalteco.

Tanto Jimmy Morales, como su principal asesor el diputado Édgar Ovalle, deben dar explicaciones claras, detalladas y documentadas y usted, elector de ambos, debe exigírselos si en verdad considera que la honestidad y la decencia son cualidades inherentes al ejercicio público. Nunca supimos cómo se cubrieron los impuestos de los supuestos 100 millones de medicinas regaladas por quien luego recibió más de 10 millones de quetzales en subsidio público. Tampoco sabemos el porqué se paga mucho más de lo cobrado por cajas de camarones y pescado, adquiridos en cantidades que supone la organización de bacanales navideñas en la Casa Presidencial, pero que a todo eso se sume la negativa a informar de los ingresos y gastos de campaña es ya latrocinio del más ramplón.

Entiendo su frustración señora y señor elector de James Morales y compañía. Asuma que se equivocó, que nuevamente se dejó llevar por la propaganda y las poses teatrales del candidato. Se equivocó con Otto, y lo volvió a hacer con Morales. Pero no se trague a solas su rabia, exija con los medios a su alcance que los partidos de Morales y Ovalle muestren sus contabilidades y, si hay algún ilícito, que se les juzgue cuanto antes. Usted que lo puso en la silla puede hacer mucho para que le respeten.

Fuente: [http://www.s21.gt/2016/12/otra-manchota-en-tigre/]

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Virgilio Álvarez Aragón

Virgilio Álvarez Aragón

Doctor en sociología, formado en la Universidad de Brasilia. Ha sido docente universitario en Guatemala, México y Brasil. Interesado por los temas educativos, ha investigado sobre la política educativa y el magisterio, pero también sobre la democracia y sus riesgos en las sociedades post conflictos. Entre sus publicaciones más recientes se encuentran “Conventos Aulas y Trincheras, Universidad y movimiento estudiantil en Guatemala” (dos tomos, segunda edición 2013) y “La revolución que nunca fue: un ensayo de interpretación de las jornadas cívicas de 2015”. Publica sus opiniones en Siglo 21 y Plaza Pública
Virgilio Álvarez Aragón