Nuevos tiempos

lucha libre

Lucía Escobar

Lentamente, la situación en Guatemala va cambiando. Nunca antes hemos tenido a tantos políticos y exfuncionarios presos o esperando ser juzgados. Esa debería ser considerada una buena noticia, aunque sean presos VIP en su burbuja-cárcel-hotel y a pesar de que no sufren de las mismas condiciones que los privados de libertad comunes y corrientes. Sabemos que no hay fortuna que limpie la mala conciencia, ni dinero que alcance para esconder la vergüenza de ser una persona dominada por el egoísmo y la sed de tener y de poder. Muchos de estos funcionarios tuvieron la oportunidad de hacerse grandes, de dar esperanza y dignidad, de trabajar por el bien común, y todo eso lo cambiaron por fajos de dólares, por dinero que hoy les sirve para mal vivir en una cárcel. No me alegro porque en realidad perdimos todos. Cada carencia de hoy es por culpa de algún robo de ayer. No somos pobres, nos han despojado.

La CICIG solo puede poner en evidencia a unos cuantos, a los que dejaron más huellas, a los menos disimulados. Con todo esto, me sorprende la cantidad de plumas que por oficio defienden al patrón. ¡Ahora sí se preocupan del bullying en las cárceles, del hacinamiento en la prisión y hasta de los derechos humanos de los inmaculados empresarios o funcionarios! ¡Por fin, les nació la conciencia! Muy bien. Piden que no se arruinen “grandes reputaciones” de aquellos que cayeron por inocentes ni que se insinúe que “buenas familias” puedan estar involucradas en desvíos millonarios. Me gustaría pensar que esa preocupación por el debido proceso se extiende a los defensores y activistas de derechos humanos, quienes suelen ser criminalizados constantemente.

Hasta nos quieren convencer que todos somos culpables, quieren que creamos que Don Iván y Dona Thelma se encuentran en plena cacería de brujas. Dicen que el mismo delito es no pedir factura en la tienda que evadir 500 millones. Que es lo mismo comprar una película pirata que hacer pasar a tu empresa como maquila para evitar pagar prestaciones a tus empleados. ¡Háganme el favor! Recordemos que este país se construyó a puro trabajo forzado. Con la casi esclavitud de los indígenas se hicieron carreteras, plazas, puentes y catedrales. Se hicieron leyes a la medida de los explotadores. Se legalizó el racismo y la exclusión. Y eso no fue hace mucho tiempo, viene de la misma época en que se construyeron las grandes fortunas de este país, cuando creció y se multiplicó la oligarquía que nos gobierna, a la que debemos agradecer por darnos la oportunidad de ser sus más humildes súbditos,sus empleados fieles. Ajá.

Lo bueno es que todo, todo cambia. Con pasos pequeños, con golpes certeros, la justicia nos ha ido devolviendo un poquito de dignidad y esperanza, nos ha ido recordado que todos estamos jugando en el mismo equipo y que tal vez sí hay un camino común que podemos recorrer juntos, que tal vez Guatemala puede ser una nación en construcción y no un naufragio del que hay que salvarse en solitario.

No somos pobres, nos han despojado.

Fuente: [www.elperiodico.com.gt]

Narrativa y Ensayo publica este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Lucía Escobar

Lucía Escobar

Estoy casada con el periodismo y a veces le soy infiel con la ficción. He sido redactora, reportera, editora, columnista y lo que se ofrezca en una redacción. Escribo porque me siento cómoda entre las palabras. Además, soy entusiasta del arte, la cultura y la ecología.
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