Las mentiras y contradicciones de Jimmy

Virgilio Álvarez Aragón

Sin presentar ninguna denuncia ante juez competente, Jimmy Morales, elegido mediante apoyo financiero ilegal, insiste en decir que la Corte de Constitucionalidad ha violado las leyes del país y que la Cicig, además,  constituye una intervención extranjera.

Lo dice ante auditorios que no pueden exigirle pruebas. Lo declara con todo cinismo ante autoridades extranjeras. Pero, mentiroso que es, no presenta evidencias, mucho menos las denuncias encaminadas ante juez competente.

Hacer semejantes acusaciones, seguidas de sus fantasiosas afirmaciones de que en el país se han capturado terroristas y de que, como dijo anteriormente, el Ejército atrapa aviones cargados de cocaína con camiones viejos, es imaginar que su auditorio es incapaz de sumar dos más dos.

Morales miente compulsivamente y pretende construir así un mundo tal y como él lo imagina. Pero la realidad es totalmente otra, y de mentira en mentira va cayendo en garrafales contradicciones. Si, como afirma, la Cicig es un agente de la intervención extranjera, hay que preguntarse por qué sigue de manos dadas con quien supuestamente promueve y utiliza esta intervención. Si Estados Unidos es el principal financista de esa comisión, resulta entonces que la acción interventora de esta es producto de que así lo quiere ese vecino hacia quien, curiosamente, corre feliz y contento cada vez que lo llama, aunque sea para reunirse con el representante del representante del representante del gobernante de aquel país, quien, cuando mucho, lo ha saludado con un rápido apretón de manos. En esos casos no hay soberanía ni dignidad nacional ni qué ocho cuartos. Él está allí antes de que lo llamen, sentado en una mesa donde la mayoría son representantes de representantes de los dignatarios, con lo cual rebaja su rango de presidente de la república.

¿Quién es, por tanto, el país interventor? ¿Rusia tal vez? Pues no porque ese chiste ya pasó de moda y, fuera de darle al senador Rubio unos minutos de fama, el asunto compromete más a su ministro de Gobernación que a la Cicig. ¿De los gobiernos de Maduro y Ortega tal vez? Pues no porque ellos mismos están enfrentados a los que gobiernan actualmente Estados Unidos y porque el último ha aceptado como embajador a uno de los más impresentables diputados y acoge sin tapujos a prófugos de la justicia, todo a cambio de que Guatemala no se pronuncie contra los asesinatos, las detenciones y las torturas que llevan a cabo las fuerzas ortegomurillistas.

Ante quien tiene parte de decisión en la chequera, que Morales y los suyos no dejan de mirar con codicia para al menos quedarse con los vueltos, se autopromovió afirmando que se han detenido más de 90 terroristas vinculados a ISIS. No pocos habrán tenido que contener las risas e intentar ver de soslayo si la nariz del expositor no crecía exponencialmente.

Como ya se ha dicho hasta la saciedad, Morales y su gabinete solo tienen una cosa que hacer en todo este largo período que aún les queda de gobierno: impedir que se los juzgue de las acusaciones hechas por el Ministerio Público, por cierto reiteradas por quien ellos mismos pusieron allí para que los cubriera con el manto de la tradicional impunidad. ¿O es que la señora Porras también es parte de esa trama intervencionista estadounidense que él, con sonrisas y gestos teatrales, alega en las mismas oficinas del Gobierno que, por lo que parece, acusa de interventor?

Morales no ha entendido que quien paga la música pide las canciones y que, si los que actualmente gobiernan Estados Unidos siguen poniendo plata para que se persiga la corrupción, eso es porque les conviene a ellos y, por suerte, también a nosotros los guatemaltecos. Y allá no se creen nada de eso de que viejos camiones atrapan aviones o de que migrantes africanos o asiáticos son terroristas de ISIS.
Allá tampoco se tragan como éxito el que ahora se incaute más droga que en gobiernos anteriores, pues todas las evidencias confirman que lo que se confisca es apenas la quinta parte de lo que finalmente atraviesa el país, con lo cual, por tanto, queda demostrado que lo que en verdad está sucediendo es que cada vez pasa más droga por territorio guatemalteco con la aceptación de altas autoridades civiles y militares. Claro, son esos los corruptos que a los estadounidenses les interesan, pero, como son los que más escondidos se mantienen, las primeras redes de corrupción descubiertas han sido las gubernamentales.

Pero también hay que considerar que a él le financiaron la campaña ilegalmente, que esos que le pagaron por cantar ya cantaron por su lado su canción y que él no tiene como decir que la melodía y la letra no son esas. Y ellos quieren también sus resultados, y no se puede llegar a ellos con mentiritas. Por eso es que se suceden con frecuencia motines en las cárceles, donde de la nada aparecen armas de grueso calibre con las que unos supuestos pandilleros asesinaron a otros, todo al estilo de la limpieza social de los años del bergerismo.

A los que ilegalmente lo financiaron sí les está cumpliendo al permitir que las cárceles se conviertan en cementerios y que reos fugados aparezcan suicidados sin más pruebas que la versión policial. Pero también eso le traerá costos, pues, si a Sperisen lo alcanzó la justicia en Suiza, a él lo pueden perseguir en Guatemala. Además, los tribunales ya no están tan maniatados como los que absolvieron a Giammattei en su momento.

Fuente: [http://plazapublica.com.gt/content/las-mentiras-y-contradicciones-de-jimmy]

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Virgilio Álvarez Aragón

Virgilio Álvarez Aragón

Doctor en sociología, formado en la Universidad de Brasilia. Ha sido docente universitario en Guatemala, México y Brasil. Interesado por los temas educativos, ha investigado sobre la política educativa y el magisterio, pero también sobre la democracia y sus riesgos en las sociedades post conflictos. Entre sus publicaciones más recientes se encuentran “Conventos Aulas y Trincheras, Universidad y movimiento estudiantil en Guatemala” (dos tomos, segunda edición 2013) y “La revolución que nunca fue: un ensayo de interpretación de las jornadas cívicas de 2015”. Publica sus opiniones en Siglo 21 y Plaza Pública
Virgilio Álvarez Aragón