La campaña de exterminio contra CODECA

Carlos Figueroa Ibarra

Lo acontecido entre mayo y julio de 2018 contra los activistas del Comité de Desarrollo Campesino y del instrumento político que pretenden construir, el Movimiento Popular de Liberación (MPL) recuerda a las campañas de terror selectivo que impulsaron las dictaduras militares en Guatemala contra militantes sindicales, sociales y políticos en las décadas de los setenta y ochenta del siglo XX.

Entre el 9 de mayo y el 28 de julio del presente año, seis dirigentes de ambas organizaciones han sido asesinados en medio de impunidad total y dolosa omisión por parte del gobierno de Guatemala. No resulta ocioso recordar a los mártires de CODECA y del MPL que han sido asesinados entre el 9 de mayo y el 28 de julio: Luis Arturo Marroquín, Alejandro Hernández, Florencio Nájera, Francisco Munguía, Antonio Crug Jiménez y por último Juana Raimundo Rivera, enfermera, defensora de derechos humanos en CODECA durante cinco años y últimamente integrante del Comité Ejecutivo Municipal del MPL en Nebaj.

CODECA es una de las organizaciones sociales más importantes en Guatemala. Sus diversas luchas y reivindicaciones han sido fuertemente satanizadas por el establishment neoliberal en el país y por los sectores de la derecha que apoyan a dicho establishment. No faltan las voces que los pintan como delincuentes, perturbadores de la paz social y deploran sus manifestaciones de protesta. Desde marzo de 2016, CODECA llegó a la conclusión correcta de que los movimientos sociales necesitan de una expresión propiamente política para poder defender sus reivindicaciones y decidieron formar lo que ellos llaman “instrumento político”. Es decir un partido que defienda en términos electorales y disputando espacios dentro del Estado (diputaciones, municipalidades eventualmente la Presidencia de la República) lo que ellos consideran debe ser el rumbo por el que debe encaminarse Guatemala. Particularmente me ha llamado la atención el planteamiento que CODECA y el MPL hacen de hacer una refundación del Estado en Guatemala que lleve a instaurar una república plurinacional. He tenido el honor de haber sido invitado a sus actividades en más de una ocasión y me ha generado mucha simpatía el esfuerzo que están haciendo sus integrantes.

No cabe duda que la presencia social de CODECA y las potencialidades que puede tener el MPL, organización que ha logrado juntar las firmas para poder iniciar los procesos asamblearios que lo llevarán a ser un partido político, ha generado una sensación de amenaza a los sectores más reaccionarios del país. También acontece que los integrantes de CODECA y el MPL son activistas defensores de causas que luchan contra de los megaproyectos y los despojos que estos conllevan. He aquí las causas de la campaña de exterminio que hoy estamos observando y que ha cobrado la vida de seis valiosos dirigentes de dichas organizaciones.

El gobierno de Jimmy Morales debería haber actuado enérgicamente desde el principio para detener la campaña de exterminio. En lugar de eso hoy vemos a un arlequinesco presidente que no duda en vestirse de militar y mandar un mensaje contrainsurgente a la ciudadanía. Un sainete lleno de tragedia.

Narrativa y Ensayo publica este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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Carlos Figueroa Ibarra. Sociologo especializado en el tema de violencia política, terrorismo de estado, procesos políticos latinoamericanos. Autor de libros y artículos sobre esos temas.
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