Morterranée

Exposición de Anabel Serna Montoya

El mar del dolor

A Galip Kurdi

Alan Kurdi tenía tres años y su fotografía recorrió el mundo. Yacía boca abajo y el rojo azul de su ropa se recortaba con una extraña pulcritud en el borde la playa. Horas después los guardacostas turcos recuperaron los cuerpos de su madre y de su hermanito de cinco años, Galip, pero de él no hay fotografías.

Nadie podrá imitar su última imagen posando boca abajo en la orilla de la playa. Ningún artista podrá darnos ese golpe bajo. Ah, el mundo del arte, de las imágenes, de las billones de imágenes. Las palabras del poema son más puras, más limpias.

Cuando la barca repleta de emigrantes sirios se dio vuelta, el padre nadó de uno a otro niño tratando desesperadamente de salvarlos, pero solo pudo ver como desaparecían. Yo no estaba allí. Yo no soy su padre.

No hay fotografías de Galip Kurdi, él no puede oír, no puede ver, no puede sentir, y el silencio cae como inmensas telas blancas.

Abajo del silencio se ve un trozo del mar, del mar del dolor. Yo no soy su padre, pero Galip Kurdi es mi hijo.

Raúl Zurita

Fuente: [http://www.cervantesvirtual.com/portales/raul_zurita/imagenes_mar_de_dolor/]