Hacernos más ecológicos

Todas las especies dependen de nuestras decisiones futuras.

Marcela Gereda

Imagine amigo lector, ocho kilómetros de desechos plásticos, miles de botellas plásticas, pañales, bolsas, pajillas, duroport, una fetidez inaguantable, etc. A cualquiera le resultaría un sitio apocalíptico. Pero es la playa El Quetzalito en Puerto Barrios, donde desemboca el río Motagua con la basura de la ciudad capital y otros centros poblados.

Las señales alarmantes del deterioro ambiental, los altos índices de pobreza y la conflictividad social que genera el hecho de que las grandes mayorías no tengan acceso a los recursos, constituyen y definen el complejo escenario en el que debemos de generar alternativas y hábitos más amigables al medio ambiente.

Los hondureños siguen molestos con nosotros, y ello se debe a la altísima cantidad de basura nuestra que llega a sus hermosas costas y destruye sus arrecifes. Hay una isla de desechos que flota en el mar Caribe, repleta de desperdicios. Ello se ha vuelto un motivo de tensión en las relaciones bilaterales entre nosotros y Honduras.

“Ropas, plásticos, animales muertos y hasta cuerpos humanos” flotan en la costa de Honduras, dañando sus costas y sus arrecifes a causa de nuestra negligencia. Aquí el video: http://www.bbc.com/mundo/noticias-41811097.

En Guatemala el manejo de desechos sólidos es un problema nacional, ya que los desechos no se tratan debidamente. El país está lleno de basureros clandestinos. Según el IARNA el 99 por ciento de los cuerpos de agua del país están contaminados.

Para diversos científicos especialistas en ecología, la Revolución Industrial, la ciencia y la tecnología han traído, además de fabulosos cambios, graves problemas relacionados con los hábitos de consumo.

Uno de los más reconocidos divulgadores de ciencia del mundo, el científico inglés David Attenborough, señala que nuestros hábitos de consumo no son sostenibles para el planeta. “Hagamos lo que hagamos, no podemos detener el cambio climático, pero sí debemos impedir sus desastres”. “Es cierto, en la historia de la vida siempre ha habido cambios, pero hoy sabemos que nuestra actividad es una de las principales causas de que este cambio se esté acelerando y esto no es natural. No hay ninguna otra especie que con su actividad esté envenenando el planeta como lo está haciendo en la actualidad la especie humana”.

Es importante comprender que además de que en la actualidad todo viene empacado en plástico, los malos hábitos, la falta de legislación y cumplimiento de leyes ambientales, la contaminación que vivimos se debe también a una estrategia de externalización de las empresas.

Las empresas, al sustituir el envase de vidrio por el envase de plástico abarataron el costo de sus productos, haciendo creer al consumidor que el plástico era más barato. Pero lo único que hicieron las empresas fue conferir al consumidor la responsabilidad del descarte del envase, cuando antes las empresas recogían los envases. Por ello muchos empresarios creen que la contaminación se debe “a la falta de capacidad de la gente de poner la basura en el basurero”. Se les olvida que esté donde esté, ese envase va a parar en el mar.

Las empresas incrementan sus ganancias, nosotros creemos que abarataron el producto por lo que consumimos más, pero la ecuación final es que se dejan un residuo de altísimo costo ambiental que antes no existía.

En otros países los envases plásticos han sido sustituidos por envases de vidrio y las empresas de plástico han recibido apoyo del Estado para enfocarse en buscar sustitutos más amigables con el ambiente.

Hay esperanzas por diferentes rincones del mundo. Aquí, la experiencia de San Pedro la Laguna de regular los plástico de un solo uso, ha inspirado a otras municipalidades a comenzar con estas regulaciones.

En el marco de la política ambiental de 48 cantones de Totonicapán y en Asamblea de Consejo de Alcaldes Comunales se implementó una política para regular el uso de bolsas plásticas, productos desechables y duroport.

La aldea Los Macizos en El Ahumado, Santa Rosa se esfuerza por sustituir bolsas de plástico por bolsas de tela y se comprometió  en reducir el consumo de plásticos de un solo uso. También la Municipalidad de San Miguel Petapa se ha sumado a esta lucha.

No podemos seguir peligrando nuestros océanos y nuestro planeta. Son nuestra única casa. Todas las especies dependen de nuestras decisiones futuras. Si no detenemos esta dinámica desenfrenada de consumo de plástico y de desecharlo en el océano, vamos a destruir aquello sagrado que hace posible la vida.

Fuente: [https://elperiodico.com.gt/opinion/2018/05/07/hacernos-mas-ecologicos/]

Narrativa y Ensayo publica este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Marcela Gereda

Marcela Gereda

Antropóloga de corazón y profesión. Enraizada en la literatura, la poesía y el periodismo. He buscado cultivar el ensayo etnográfico sobre situaciones interculturales, urbanas y rurales, tratando de dar cuenta de la dinámica de las hibridaciones y los mestizajes culturales que articulan las mentalidades de conglomerados en situación de marginalidad, como ocurre con las mujeres del Sahara Occidental que han vivido en España y Cuba y que han tenido que volver a los campamentos de refugiados, y con las maras y los mareros de Centroamérica. También ha trabajado para los derechos de salud reproductiva de mujeres indígenas.
Marcela Gereda