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Danilo Santos

“Ya le trasladamos la responsabilidad a la gente, si la gente se quiere cuidar se cuida. Si no, le sacamos la tarjeta roja. Hoy sí, ya es responsabilidad de la gente”, estas palabras del Presidente Giammattei frente a Alcaldes Municipales en Casa Presidencial son de un desapego total hacia aquellos a los que hasta hace poco con voz compungida les decía que no abriría el país, porque no podría dormir tranquilo pensando que “…se pasaría el resto de sus días lamentando profundamente cada uno de los fallecidos que serían como consecuencia que él hiciera de manera equivocada”. Al parecer encontró la manera de conciliar el sueño con más de dos mil muertes ya, y tal parece también que la estrategia es considerar que la cura está en el contagio, y que hay que preparar a la gente para que asuma todos los costos. El del endeudamiento público aprobado al Ejecutivo para combatir la pandemia, el de la crisis económica que se viene y el que a todas luces menos le importa, el de las vidas que se pierdan.

Que ni un solo Alcalde de los presentes mostrara un poco de dignidad y parara en seco al prepotente que tenemos de Presidente, es un indicador de la clase política que tenemos, alejada completamente de los intereses de la población y preocupados por obras, proyectos y servir a las élites.

Señor Presidente Constitucional de la República, trabajar en la Salud Pública para combatir una pandemia global, en un país donde la salud es de las más precarias del continente, no es perder el tiempo, de eso se trata gobernar.

Cuando usted dice Presidente, que solo hay dos escenarios, esperar la vacuna o que nos dé y que salgamos bien…, está condenando a la población históricamente abandonada por el Estado; si esta enfermedad llega al grueso de gente que vive en pobreza y pobreza extrema en Guatemala, entonces sí que tendrá motivos para no dormir.

Su agresividad ya es cansona Presidente, su falta de tino, de modos y maneras políticas, no corresponden a la actual situación y tampoco son permisibles en estos tiempos. Parece que otra parte de la estrategia es jugar al policía bueno y al policía malo, porque cuando el Comisionado de Coprecovid habla, va en contravía suya diciendo; “Como un experto en salud pública y en epidemiología, creo que el Gobierno tiene claramente una responsabilidad (…) La responsabilidad no es delegable”.

A qué juega Presidente; a que la enfermedad purgue a la población, a confundir a la gente que puede formarse una opinión cambiando la manera en que se presenta la información sobre el Covid19, a quedar bien con Tirios y Troyanos, a qué, porque mientras usted está en sus trece, preparando las condiciones para echarle la culpa a la gente, precisamente lo que se espera es que gobierne, no que se emberrinche o se ponga furioso.

Hasta que no haya vacuna, lo que toca es una presencia colosal del Estado en todos los ámbitos de la vida, previniendo, fortaleciendo la sanidad en general y fundamentalmente los servicios de salud. No sea cínico, el contagio no es la cura.

No sea cínico, el contagio no es la cura.

Fuente: [www.lahora.gt]

Narrativa y Ensayo publica este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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