Ayúdanos a compartir
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

Siempre quise darte mil regalos;

regalos que te sirvieran;

regalos que te gustaran.

 

Siempre quise darte mil regalos:

un abrazo, un beso;

el platillo aquél, que con pasión devoras.

 

Siempre quise darte mil regalos:

una copa de buen vino;

una copa de spumante.

 

Siempre quise darte mil regalos,

y te los dí; te los dí a mares,

entre ellos mi presencia, mis oídos y mis brazos;

mi pañuelo, mis manos y mi mente;

mis palabras de consejo y mis palabras indulgentes;

a veces, pocas ellas, mis palabras de censura,

pero, más que todo, mis palabras de consuelo.

 

Siempre quise darte mil regalos;

aún quería darte mil  y miles,

mas no sé ni cuántos fueron.

 

Siempre quise darte mil regalos

y no sé si mil,

pero sé que muchos fueron.

 

Nunca me costó brindarte algo;

siempre fue muy fácil darte todo;

sin embargo, confesarte debo,

que de todos esos mil regalos,

el único que me costó y aún me cuesta

es mantener el obsequio de mi ausencia.

 

Últimas entradas de Georgina Palacios (ver todo)
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •