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Irmalicia Velásquez Nimatuj

El equipo de la vicepresidenta de los Estados Unidos Kamala Harris debe trabajar en dar seguimiento a las expectativas que la población guatemalteca espera que se materialicen en su vida diaria y colectiva, dado que sus tejidos sociales están siendo socavados.  Estas expectativas implican acompañar en algunos casos y en otros fortalecer los cimientos de una nación que no sólo merece sino que le urge construir y mantener instituciones sólidas que sean democráticas e independientes de grupos corporativos o conglomerados legales, ilegales o mixtos que usan sofisticados sistemas de corrupción para lograr sus objetivos particulares, sin importar que a su paso ensanchen la impunidad que en Guatemala roza el noventa porciento, tampoco les preocupa provocar la muerte de seres humanos, la pérdida de los medios de vida de colectividades o que se incrementen masivamente los éxodos de niños, jóvenes, mujeres y adultos.

Luego de la visita del pasado 7 de junio de la Vicepresidenta Harris a Guatemala, la población que sobrevive en medio de la constante persecución y criminalización, pobreza y hambre, inequidad y racismo, está a la expectativa de conocer el avance de la propuesta de Washington para enfrentar algunas de las causas estructurales que hacen que diariamente un promedio de 300 conciudadanos deje el país e inicien el viaje más peligro de sus vidas. 

Ante esto, urgen acciones que fortalezcan el sistema de justicia guatemalteco que diariamente está siendo prostituido y deteriorado frente a los ojos públicos, gracias al activo e imparable trabajo que de manera coordinada y bastante bien engrasado realiza “el pacto de corruptos” y sus aliados que operan desde diferentes instancias del poder público, privado y desde la ilegalidad.

Sí lo poco que queda del sistema de justicia termina siendo socavado y el derecho a la justicia es ahogado, no hay que asustarse que lo que venga inmediatamente, sea el control de otras instituciones como la prensa, la iglesia critica, la universidad pública, partidos políticos independientes, organizaciones que defienden los derechos humanos, entre otras.   Esto, no sólo es peligroso para las y los guatemaltecos honestos sino también para la región, porque tendrán como vecino a otro régimen que superará al de Ortega-Murillo, arrastrándolos a una crisis que de una u otra forma los desestabilizará, dado que será un sistema que en aras de preservar sus privilegios negociará con cualquier poder o redes criminales que les garanticen aplastar toda voz disidente, abriéndole a México y EE.UU un frente cercano y peligroso para su seguridad.  

EE.UU debe actuar estratégicamente para evitar que en el país colapse la  justicia, la cual es clave para detener las migraciones masivas, porque sin justicia no habrá estabilidad, pero además, esto le evitará tener tan cerca a dos regímenes despóticos y sanguinarios: Nicaragua y Guatemala.

…urgen acciones que fortalezcan el sistema de justicia guatemalteco que diariamente está siendo prostituido y deteriorado frente a los ojos públicos, gracias al activo e imparable trabajo que de manera coordinada y bastante bien engrasado realiza “el pacto de corruptos” y sus aliados que operan desde diferentes instancias del poder público, privado y desde la ilegalidad.

Fuente: [elperiodico.com.gt]

Narrativa y Ensayo publica este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Irma Alicia Velásquez Nimatuj
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