Danilo Santos
Cuando el resultado de las relaciones entre dos naciones formalmente soberanas, es el de una burocracia local subordinada a los vínculos de poder dominante externo, y los intereses económicos extranjeros se expresan con más éxito en el plano político; y en casos extremos, existe una intervención militar para resguardar o reclamar dichos intereses: estamos frente al neocolonialismo en pleno siglo veintiuno.
Fuera de la simpatía o no con un régimen, la intervención en Venezuela no puede ser la regla que un país aplique a otro con base en su poderío económico, político y militar, por poderoso este sea, no le asiste el derecho de secuestrar a un presidente y reclamar los recursos naturales y la propia “democracia”, como propiedad.
Respeto total al sentir de venezolanos, dentro y fuera de su país, de acuerdo o no con la Revolución Bolivariana.
El punto es que si esto sucede ahora de manera descarada, incluso publicitada por el país que se asume como el gendarme continental y “mundial”; esto puede pasar en El Salvador si Bukele pierde elecciones y no garantiza la visión dizque antiterrorista, o con Nicaragua y su régimen al margen de la doctrina Monroe, o de Colombia y su abierta posición anti-imperialista, o de Honduras y sus graves problemas con el narcotráfico en su territorio: o Guatemala, y su Estado capturado, ya no solo por oligarquías, sino también por el mismo narcotráfico, el crimen organizado y sobre todo, la capacidad de ejercer violencia sobre quien piensa distinto, en cualquier ámbito. Y no podemos dejar de recordar que en Guatemala ya sucedió una vez, cuando se impulsaban cambios para modernizar el país y hacerlo productivo y competitivo dentro de las reglas del capitalismo, pero se afectaron los intereses de una empresa bananera y eso fue suficiente para usar la excusa del comunismo y, en las sombras, derrocar a un gobierno legítimamente electo.
¿Por qué no se actúa de la misma forma con China, Rusia, Corea del Norte, Irán o Siria? ¿Por qué sólo quien tiene el poder armamentista puede gozar de lo que reza la Carta de las Naciones Unidas en tanto propósitos y principios? violados todos y cada uno de ellos el 3 de enero de 2026. ¿Es que acaso hay que ser potencia militar, nuclear, para ser respetado en el concierto de las naciones? ¿Es que acaso la ONU ya no es capaz de cumplir con su cometido, y el mundo está a expensas de pequeñas guerras contra quienes no pueden defenderse, hasta que inexorablemente lleguemos al punto de los “botones rojos”? O como dijo Albert Einstein “No sé con qué armas se peleará la tercera guerra mundial, pero la cuarta será con palos y piedras”.
En las vísperas de las elecciones 2027 en Guatemala, afloran los fundamentalismos y se cosecha todo el embrutecimiento que el sistema ha trabajado con eficacia durante las últimas décadas, alineando mentes, recursos, política económica y cultura, con el liberalismo más depredador y voraz de la historia reciente.
La respuesta a la paz mundial, la convivencia y el progreso no es el atroz neocolonialismo. Nuestro norte como país no puede ser el abusador mundial. Una tierra con muchos pueblos debe ser un lugar donde se construya el futuro desde todas sus esquinas, eso debería ser Guatemala y el mundo.
Jun na’jej rik’in kiilatenamit, na’jej li taakuub’anq re li wakliik toj chaq sa’eb’ li xmaril li xch’och: a’an a’in raj li tixjayali li qatemit Watemaal ut li Ruuchich’och’. (Q’eqchi’)
Ri uk’iyal utinamital ri uwach ulew are ri’ ri ulewal jawi chi’ ya’talik ktz’uk wi ri chwe’q kab’ij ruk’ ronojel ri uxkutal: are wa’ kajawax pa we qatinamit Paxil Kayala’ (Guatemala) xuquje’ pa ronojel ri uwach ulew. (K’iche’)
Aban mua lau Saragu nechanu, gasu aban la fulasu, lun awanseruni lidagiñe sun aübou; ligiya hamuga Wadimalu luma sun ubou (Garífuna)
En las vísperas de las elecciones 2027 en Guatemala, afloran los fundamentalismos y se cosecha todo el embrutecimiento que el sistema ha trabajado con eficacia durante las últimas décadas, alineando mentes, recursos, política económica y cultura, con el liberalismo más depredador y voraz de la historia reciente.
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