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De cafres y corruptos: el irrespeto al Procurador de los DH

Virgilio Álvarez Aragón

La agresiva e irresponsable manera cómo los diputados del partido trataron al Procurador de los Derechos Humanos nos da una imagen, de cuerpo entero y tridimensional, de lo que es y pretende el partido oficial y todos sus integrantes. Del presidente de la República a sus más recién llegados aliados, el efecenismo es la muestra fehaciente de esa manera de hacer política que, a pesar de las presiones de la sociedad y del contexto histórico, se niega a desaparecer.

Son, sin más, el perro rabioso acorralado que, condenado a morir por la enfermedad que le aqueja, impide a los veterinarios que le apliquen la inyección letal que le permitiría desaparecer sin mayores sufrimientos. De Jimmy Morales a Estuardo Galdámez solo hay mínimas diferencias en el hacer y decir, porque en el fondo ambos son representantes de esa visión oportunista y demagógica de la política. Actúan sí y solo sí en función de sus particulares e inmediatos intereses, sin tener mayor preocupación por el país y su futuro. Si Morales intentó embaucar a del Rincón en su última entrevista en CNN, Galdámez y compañeros intentaron enredar en sus soeces redes al Procurador de los derechos humanos. Es muy cierto que un amplio sector de guatemaltecos está dando al mundo lecciones de responsabilidad política y visión de futuro.

El Procurador es uno de ellos. Sin importarle su reelección fue claro y directo al acusar al Ejecutivo y sus máximas autoridades de la tragedia del Hogar supuestamente seguro. Si quería ser coherente con su biografía y la de su familia no tenía más alternativa que decir la verdad, y esa es denunciar que el responsable de tan dolorosas y dramáticas muertes es el jefe del Ejecutivo y sus funcionarios. En la ofensiva y agresiva sesión del Congreso de la República los efecinistas se retraron de cuerpo entero. Incapaces de evidenciar la inocencia del Ejecutivo, enfilaron sus diatribas y agresiones contra el Procurador, Cual perros rabiosos la diputada Sandra Patricia Sandoval y sus aliados trataron sacar de sus casillas a De León insultándolo y ofendiéndolo, sin más objetivo que mostrar que para ellos la PDH es ya un hueso a roer para incrementar sus cuentas bancarias.

Lamentable resulta que el diputado Galdámez represente al departamento del Quiché, electo como representante del desaparecido por corrupto Partido Patriota, evidenciando que la salud de nuestro sistema político pasa, necesaria e indispensablemente, por amplias alianzas locales en las que se dejen de lado intereses personales. Galdámez habría tenía serias dificultades de ser electo si las agrupaciones más indigenistas, Winak y Convergencia (CPO) hubiesen dejado de lado sus intereses particulares y de corto plazo y hubiesen aunado esfuerzos para alcanzar el Congreso. En los distintos distritos se hace patente que, mientras no se alcancen alianzas progresistas que dejen de lado intereses particulares, los sectores corruptos, neoconservadores y fascistas se impondrán.

A nadie escapa que Galdámez en Quiché, como Giordano en San Marcos y… en Jutiapa, representan esa visión de la política en la que los candidatos solo buscan el enriquecimiento ilícito aprovechando la alienación ideológica de la población. Actores eficientes del clientelismo político, saben atraer a amplios sectores de población con la consecuencia de un empleo e ingreso fácil, aunque temporal y exiguo. Sin amplias alianzas progresistas que se esfuercen por desmontar esos cacicazgos locales la vida pública del país no superará la fase del cabaret y la cantina, donde mujeres bien ataviadas harán gala del más ramplón de los lenguajes injuriosos y falsos, y exoficiales pro fascistas se considerarán con derecho a infringir las ofensas que quieran a los funcionarios del Estado.

El presidente del Congreso, como el Presidente del Ejecutivo, no solo se muestran incapaces de detener tales comportamientos sino, hay que decirlo claramente, lo estimulan porque con ello creen salir beneficiados. El efecinismo es, a un año ejercer el gobierno, la muestra más que clara de lo que no debe ser la política si queremos construir un país y un Estado responsable con sus ciudadanos y consecuente con las exigencias del mundo actual. Con dirigentes prófugos por cobardes, acusados de crímenes contra la humanidad como el diputado Ovalle, manipuladores de lo público para cubrir crímenes personales como Melgar Padilla.

Fuente: [http://www.s21.gt/2017/03/cafres-corruptos/]

Narrativa y Ensayo publica este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Virgilio Álvarez Aragón

Doctor en sociología, formado en la Universidad de Brasilia. Ha sido docente universitario en Guatemala, México y Brasil. Interesado por los temas educativos, ha investigado sobre la política educativa y el magisterio, pero también sobre la democracia y sus riesgos en las sociedades post conflictos. Entre sus publicaciones más recientes se encuentran “Conventos Aulas y Trincheras, Universidad y movimiento estudiantil en Guatemala” (dos tomos, segunda edición 2013) y “La revolución que nunca fue: un ensayo de interpretación de las jornadas cívicas de 2015”. Publica sus opiniones en Siglo 21 y Plaza Pública
Virgilio Álvarez Aragón
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