Gladiolos rojos

Ilka Oliva Corado

Ayer, mi hermana-mamá llegó con un ramo de gladiolos rojos y con la sonrisa de oreja a oreja. “Mirá, Negra, lo que compré,” me dijo mientras los acomodaba en el jarrón. De golpe llegaron mis recuerdos de infancia entre suspiros contenidos y una nostalgia irremediable por los años más hermosos de mi vida, en mi arrabal.

Volví a sentir el olor de las madrugadas de camino a la aldea, el de las mañanas de los domingos cuando las patojas de la aldea bajaban a Ciudad Peronia a vender hortalizas y flores. Volví a ver el sitio galán de la María del Tomatal, y los surcos de los sitios de los aldeanos, preñados de vida, de colores y amor.

Volví a sentir el aroma inconfundible del jardín de la que fue nuestra casa. Me repesé en la pared mientras veía a mi hermana-mamá arreglar el ramo en el jarrón, con esa delicadeza suya y con esos detalles tan propios.

Vinieron los recuerdos de la boda de mis papás y el ramo de gladiolos rojos y blancos que llevó mi mamá ese día.Vi a las dos hijas mayores de ese par ir en la madrugada a comprarlos a la aldea, junto con unas ramitas de velo de novia. Imágenes difusas pasaban frente a mis ojos nublados por la nostalgia de la diáspora y el tiempo pasado, irrecuperable, en el que fuimos tan felices como familia.

Mi mente viajaba en el tiempo, mi hermana arreglaba los gladiolos en el jarrón y mi cuerpo estaba ahí, inerme, repasado en la pared; en otro suelo, a miles de kilómetros de distancia, en otro tiempo también irreal.

Todos los veranos mi hermana compra gladiolos rojos y blancos, como reverencia a aquellos años hermosos y en recuerdo de la boda de mis papás. Yo, yo cuando los veo quisiera ser poeta y convertirlos en versos, para que lleguen en gotas de lluvia a la tierra que tanto amo y hagan florecer en el tiempo aquel jardín que guardo celosamente en mi memoria.

No pude más que tomarle una fotografía.

Ilka.

Imágenes difusas pasaban frente a mis ojos nublados por la nostalgia de la diáspora y el tiempo pasado, irrecuperable, en el que fuimos tan felices como familia.

Fuente: [www.cronicasdeunainquilina.com]

Narrativa y Ensayo publica este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Ilka Oliva Corado

Ilka Oliva Corado

Escritora y poetisa. Ilka Oliva Corado nació en Comapa, Jutiapa, Guatemala, el 8 de agosto de 1979. Desde muy niña vendía helados en el mercado de Ciudad Peronia, en la periferia de la capital guatemalteca. Es autora de tres libros: Historia de una indocumentada travesía en el desierto Sonora-Arizona, Post Frontera, y el poemario Luz de Faro.Actualmente escribe en su bitácora personal Crónicas de una Inquilina.
Ilka Oliva Corado