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Crisis y desafíos: hacia una economía para todos

Manuel Villacorta

La ausencia de estadísticas confiables es una de las mayores limitantes que poseemos como país. Esto impide la realización de estudios, análisis y planteamientos prospectivos sustentados. Con ironía se dice entonces que en Guatemala hay tres tipos de mentiras: las  comunes, las grandes  y las estadísticas oficiales. En ese contexto, cualquier planteamiento cuantitativo relacionado a temáticas diversas, quedaría sujeto a cuestionamiento inmediato. En materia económica —que por sí misma implica una importancia capital para la sociedad— es en donde menos certeza estadística tenemos. No sabemos cuántos trabajadores laboran para el sector público, cuántos lo hacen para el sector privado y cuántos actúan en el mercado informal. Esto fomenta lo que se denomina “especular a marchas forzadas”, mecanismo operativo para interpretar la dinámica social. Consideremos el caso de la economía nacional. Los funcionarios relacionados a dicha materia, nos repiten como si fuese letanía, que las macrovariables muestran estabilidad y solidez —tipo de cambio, tasa de interés e índice de inflación—. Incluso se atreven a fijar tasas de crecimiento económico anual, en donde ese 3% pareciera ser verdad escrita en piedra.

Pero la realidad nos evidencia que hay problemas y muy serios. Las grandes, medianas y pequeñas empresas durante 2017 experimentaron tendencia hacia la baja, en función a tres manifestaciones generalizadas: 1. Reducción en facturación. 2. Restricciones de liquidez. 3. Implementación de acciones para la reducción de costos operativos. Y seguramente el 2018 no será un año mejor. El sector agrícola también experimenta problemas serios: los precios internacionales de los productos tradicionales de exportación han bajado. Mientras que los pequeños agricultores padecen los efectos del alza en el precio de los insumos que requieren, a lo que se suma el cambio climático, un ejemplo dramático lo representa el estado de los cultivos en el Corredor Seco. Otro elemento que se suma como agravante a lo anterior, es el mal estado de la infraestructura vial. Para los transportistas —tanto para el transporte extraurbano como para el transporte pesado— cumplir con sus tareas de movilización, se ha convertido en una verdadera tortura.

Hay elementos que desafortunadamente agravan la situación: la debilidad institucional del Estado en todos los órdenes, la baja tecnificación laboral, la pobreza que tiende a expandirse, la conflictividad social y las operaciones del crimen organizado. Por ello mismo, el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, el Fondo Monetario Internacional y varias instituciones calificadoras internacionales han emitido evaluaciones desfavorables para nuestro país. Un cuadro que considerado en forma integral debería de preocuparnos y mucho.

En esas condiciones inversiones externas no vendrán y otras quizá se trasladen al exterior. Además de la proximidad de un proceso electoral que aun no debiendo ser así, suma dudas e incertidumbre. Los empresarios del país a través de sus diversas organizaciones deben establecer un plan económico nacional integral, en donde el complemento preciso sea la funcionalidad de una tecnocracia calificada. ¿Se está trabajando en un proyecto así? Postergar acciones y decisiones será negativo para todos, como bien lo explica Kasparov en su libro: Como la vida imita al ajedrez. Los humanos, nos dice, somos especialistas en postergar la toma de decisiones. Sin duda en ello radica el origen de muchos de nuestros problemas. Nos urge planeación, decisión y sobretodo, acción.

Fuente: [https://www.prensalibre.com/opinion/opinion/crisis-y-desafios-hacia-una-economia-para-todos]

Narrativa y Ensayo publica este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Manuel R. Villacorta O.
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