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“CONFESIONES II”

Me preguntaron si eras tú, la responsable de mi locura, y yo les respondí que no. No eras tú, era mi corazón que comenzaba a morirse por dormir en tu cintura. Pero eso tampoco se los dije, estuve esperando para que me escucharas después de la lluvia. Estaba de pie a la orilla de la cordura, desde donde se precipitan, igual de silenciosos, los dedos de las uvas. Y me volvieron a preguntar si eras tú, y les grité que sí… pero un rayo que estornudó el cielo no les permitió oír. Y ellos estuvieron a punto de decirme tu nombre antes de que el rayo desvaneciera su piel de espuma. Pero descubrieron el geológico desvelo de mi corazón. Ante el aire renuncio a la astronomía durante la exactitud de la aurora, donde las banderas de la luz abandonan la transparencia. Así dejé libre mi voz para que buscara tu lengua y hablarme. Quiero caminar por tus labios antes que las pupilas del cielo se levanten de las calles, antes de que corran las nubes ardiendo por la fiebre del alba. Sigo aún inmóvil dibujando tu sombra de heliotropo. Y tus senos de burbuja de almendra, suspendidos en las estrellas de esta noche, bajarán lentamente en el remolino puro de la nieve. Y así mi cuerpo sigue quemándose mientras aún tú no lo sabes. ¡Sí! ¡Tú!

poema del libro EL LIBRO DEL VIENTO (Poemas en Prosa) (2002) (Inédito).

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