Relámpago en la noche: Molina Theissen

Juan Carlos Lemus
@juanlemus9

Uno se pregunta de dónde sale tanta valentía. O dependiendo hacia donde dirija la mirada, se pregunta de dónde sale tanta maldad. Ambas preguntas pueden hacerse en la Torre de Tribunales viendo a la familia Molina Theissen y a los acusados de haber desaparecido al niño de 14, Marco Antonio, y de haber torturado cruelmente a su hermana Emma Guadalupe, hace 37 años.

Si revisamos la historia reciente del país, estará incompleta si no analizamos el fondo del juicio en marcha; además, al cometa que cruzó los años sesenta, setenta, ochenta e iluminó la noche de las torturas en este país, cuando hombres y mujeres decidieron oponerse a los abusos y humillaciones de la autoridad. Aquella juventud rebelde —universitaria o no— se negó a vivir dominada por esos objetos animados entrenados para torturar y matar. Sufrieron represión, violencia sexual y psicológica, exilio, encarcelamiento, asesinato o desaparición forzada. El resultado: una universidad pública en desgracia que apenas se recupera, la fuga de pensadores, el fortalecimiento de entes corruptos hoy en la cúspide de la mediocridad y lo cómico. El resultado, en fin: un país inundado de corrupción, desconcertado, conformista y acallado.

Esa historia reciente puede ser consultada en varios libros. También, ilumina los hechos la luz relámpago del blog “Cartas a Marco Antonio”, alimentado por la madre y las hermanas Molina Theissen. Allí encontramos detalles que fueron publicados quizá sin otro afán que el de no callar, acaso para evitar la muerte en familia por la injusticia sufrida. Tienen valor testimonial, histórico y documental. Los cazadores de lecturas o de potenciales libros bien harían en visitarlo para comprender el pasado y el presente de una familia que, sin imaginárselo, desgraciadamente, hoy es paradigma de una época de torturados, desaparecidos, exiliados por crímenes de Estado.

A la página —repito el nombre: “Cartas a Marco Antonio” —llegué buscando información en internet sobre esta familia que por estos días acude al juicio por la desaparición de Marco Antonio, y delitos contra la humanidad y violación a Emma Guadalupe, perpetrados por miembros del Ejército de Guatemala en 1981.

La última vez que la señora Emma Theissen Álvarez —desde 1994 viuda del Jinete de estrellas Carlos Augusto Molina Palma— vio a su hijo Marco Antonio Molina Theissen fue cuando se lo llevaron de su casa en la colonia la Florida, en un costal, aplastado por un hombre que se sentó encima de él en la parte trasera de un picop que tenía las placas oficiales O-17675. Fue el 6 de octubre de 1981.

Una de las tres hijas de Emma Theissen, Emma Guadalupe, hermana de Marco Antonio, había sido detenida durante nueve días en la base militar Manuel Lisandro Barillas, en Quetzaltenango, tiempo en el que fue golpeada, gravemente torturada, víctima de violaciones simultáneas.

El secuestro y desaparición de su hermano Marco Antonio fue venganza porque ella logró huir del destacamento.

A partir de ese día, la familia Theissen ha buscado justicia y a Marco Antonio. En 2004 con un fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos se ordenó que se juzgara y sancionara a los autores materiales e intelectuales de esos hechos. Tras una investigación, el Ministerio Público identificó a cinco militares responsables que actualmente enfrentan juicio.

Hay vidas tan duras, calvarios interminables, pero estas mujeres, la madre y las tres hermanas de Marco Antonio, avanzan con dolor y empeño. Hace 37 años y seis meses claman por justicia y la seguirán buscando el 23 de abril cuando continúe la audiencia.

Fuente: [http://www.prensalibre.com/opinion/opinion/relampago-en-la-noche-molina-theissen]

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Juan Carlos Lemus

Juan Carlos Lemus

Escritor, periodista cultural, biógrafo, columnista de prensa.
Juan Carlos Lemus