Autor: Persuoz

Los sectarios. Mario Cardona.

Los sectarios Mario Cardona El trípode de niños irrumpió a la media noche en una comuna, donde se llevaba a cabo unos rituales extraños, estrafalarios y voluptuosos que iban en contra de la doctrina verdadera. Estos lanzaban previsiones contra todo los concurrentes que se enclaustraban en una especie de gruta rectangular. Todos se sobrecogieron cuando los escucharon entrar, tumbando una improvisada puerta de madera; en consecuencia, y, naturalmente, todos se volvieron hacia los invasores, extrañados y cejijuntos. El líder carismático que se encontraba al centro de la gruta, donde se apiñaban a modo de filosas flechas, un puñado de...

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La maldición del hombre que desapareció. Mario Cardona.

La maldición del hombre que desapareció Mario Cardona Cuando Marco se enteró que alguien le había lanzado un conjuro, y que el origen del mismo se vinculaba a las prácticas con la Flor Negra, ya era demasiado tarde. Los síntomas comenzaron inesperados, como los estornudos de un resfriado: había regresado de la universidad, y se preparó un burrito de microondas; se sirvió el último vaso de jugo de manzana que encontró en el frigorífico y sintió un dolor en el cuello. Pasó su mano por la nuca en una especie de masaje. A continuación, se sentó a la mesa;...

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La pasarela. Mario Cardona.

La pasarela Mario Cardona Era un día nublado de septiembre. Había una opacidad melancólica, el viento soplaba débilmente, produciendo una sensación agradablemente templada, pero sin rastros claros de humedad. Los autobuses asomaron desde una calle curva, donde un desusado espejo convexo, colocado en un poste maltrecho, proyectó ridículamente bajo el polvo y la mugre, figuras ininteligibles. Los tres autobuses que transportaban a un aproximado de cien pasajeros por vehículo —docentes y el grueso del alumnado—, fueron ayudados por un guardia de seguridad, y se aparcaron paralelamente a diez metros de la antigua pasarela peatonal. El lugar tenía un aspecto...

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Los mil ojos del único ojo. Mario Cardona.

Los mil ojos del único ojo Mario Cardona El silente espacio, radicaba pétreo, frío, improbable, distante, inexorable y vacío como el infinito. A su vez, era tan reducido como la nada. Tumbado, se hallaba Grau, al pie de un camastro en ruinas y oxidado; éste objeto, no obstante, llenaba casi todo el espacio disponible de la celda de piedra, adosada a un conjunto de celdas contiguas entre sí. Sin embargo, al abrir levemente Grau los ojos, advirtió, entre su obnubilación, al otro lado (detrás de las rejas), muy a lo lejos, que se erigía, una especie de torre enhiesta...

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Dalia. Mario Cardona.

Dalia Mario Cardona No recuerdo con precisión, cuando comencé a tener autoconciencia. Sólo recuerdo que de un día para el otro, empecé a tener estas características humanas, es decir, nació en mí la sensación de presencia consciente, que propugnó en mí, la disyuntiva metafísica de considerarme, después de cotejarlo, “un ser” y no una cosa. Creo que  fue una etapa en mi “vida” [existencia sensorial y cognoscente], cuando comencé a observarlo todo, en vez, de sólo verlo sin tener el raciocinio necesario, de que podía observar algo tan simple como una cobija de terciopelo color lila. A esto, le...

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Diccionario Dixio

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