Leer a Marx, de Fernando Araya

Abandonar los pensamientos únicos. En el marco de la crisis financiera internacional, con Europa en recesión económica y al borde de un desequilibrio socio-político sin precedentes, a lo que se suma la incertidumbre en Estados Unidos, el crecimiento de la desigualdad social y las señales de desaceleración en China, no sorprende que en ciertos círculos intelectuales de Occidente algunos piensen que, finalmente, se ha llegado a un punto donde se cumplen las profecías de Marx sobre el capitalismo. Eric Hobsbawm en “¿Cómo cambiar el mundo?” y Terry Eagleton en “Por qué Marx tenía razón”, sostienen esta tesis. Como he dicho en anteriores comentarios y en el libro “El olvido de la libertad” no creo que tal planteamiento sea acertado. Un conjunto de errores contenidos en el pensamiento del autor de “El Capital” conforman una anemia generalizada y perniciosa al interior de sus ideas. Quizás el equivoco principal sea haber olvidado a la persona como centro de la vida socio-histórica, diluyéndola en estructuras de carácter económico y socio-político tales como clases sociales, estado, propiedad, fuerzas productivas, relaciones de producción, base, superestructura, etc. Este vacío antropológico atraviesa toda la obra escrita de Marx posterior a la primavera de 1845, y contribuye a generar serios equívocos en sus teorías respecto al valor económico, las mercancías, los mercados, el Estado, la política, etc. No obstante lo anterior, Marx fue un pensador que alumbró...

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