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AUNQUE NO VENGO DE LA TROYA

A E

 Aunque no vengo de la Troya, por la cual te bautizaron, he conocido ese amor al hogar donde no existe, y el mar que conozco también guarda una historia de inmigrantes abriles, ante lo sucedido desde entonces, he reconocido el olor de tu cuerpo soberbio en el delirio de esta noche para tocar tu imagen de sodio y aceite en el primer resplandor chocando contra las hojas de un árbol de cenizas. Casi rozando tu espalda sube el aire y eleva el agua su mano de transparencia y calma, ahí donde me acerca una roma a otras lunas donde aún se incendian las direcciones del río y la sangre de la espuma. Y para esa misma noche de la palabra y si escuchas algo y lo repites y no salvas del instante otra arma que el desprecio para proteger el sendero y el enigma. Por olvidarte ahora todo me entregaría y no llegar a un laberinto donde tú me seduces a la confusión de lo verdadero porque ya eres una estrella somnífera cuando te sabes desnuda y poderosa con la voluntad del día en tu mano de la que nunca saldrá de nuevo para abrir los ojos.

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