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Al fondo, a la derecha

Edgar Celada

Hace pocos días, el Grupo Intergeneracional publicó, en Facebook, la foto de un cartel con esta leyenda: “¿Dónde está la izquierda? Al fondo a la derecha”.

Aparte de provocadoras, pregunta y respuesta son ingeniosas. Combinan el sentido de los títulos de películas de comedia gringas de mal gusto (¿Dónde está el piloto?, ¿Dónde está el policía?, etcétera) con una respuesta muy latinoamericana, chesperiteana: “al fondo, a la derecha”.

El cartel del Grupo Intergeneracional es oportuno: en abril se conmemora el inicio de las manifestaciones ciudadanas que llevaron al derrumbe del gobierno de Otto Pérez Molina y Roxana Baldetti, así como a la derrota electoral de los candidatos presidenciales de “la vieja política”.

¿Dónde está la izquierda, a casi un año del inicio de la movilización?

Es más sencillo responder respecto de la derecha: logró capitalizar el descontento y la confusión ciudadanas con un candidato que hace un año ni soñaba con ganar las elecciones, recuperó el control “legítimo” del Ejecutivo, se reagrupó en el Legislativo en la bancada de FCN-Nación (con retazos del desfalleciente Líder), en el bloque Reformador (básicamente expatriota) y en las minibancadas francamente conservadoras (Creo, Unionista, Pan, etcétera).

Adicionalmente, la derecha (entendida aquí como expresión del statu quo) logró estabilizar y recomponer las cortes: la Suprema de Justicia navega al garete liberada de los lazos que la ataban a los partidos Patriota y Líder, mientras que la Corte de Constitucionalidad se renueva (mañana) con una integración que ni remotamente podría percibirse como “progresista”.

Es un panorama que Marco Fonseca ha caracterizado como la “restauración reaccionaria” y Carlos Sarti prefiguró en su “Aproximación a los escenarios profundos de la crisis política” (Revista Análisis de la Realidad Nacional #14) como “recomposición del sistema político”, cuya lógica es hacer “concesiones (renuncias, retórica de cambio, reformas parciales desarticuladas y discontinuas, etc.) que no comprometan la vigencia del modelo de dominación”.

Dice Sarti Castañeda: “La recomposición en las alturas busca la desmovilización de la ciudadanía activada, bajar el tono de sus demandas y recomponer las relaciones Estado/sociedad. Se trata de encontrar un camino intermedio entre la restauración autoritaria, que existe en potencia, y el cambio democrático fuera de control”.

Frente a ese panorama, ¿dónde está la izquierda?

La respuesta del Grupo Intergeneracional, aunque ingeniosa, provocadora y oportuna, parece extrema. No la veo “al fondo, a la derecha”. Más bien extraviada, desarticulada y atomizada.

Aplica a la izquierda “social” como a la “política”, incluyendo a los movimientos emergidos durante la crisis de 2015: cada uno va por su lado y entre todos no formulan una propuesta alternativa viable, frente a los problemas de la nación.

Se critica a Jimmy Morales y su gobierno por carecer de una propuesta estratégica. Pero se cojea por el mismo mal, aunque sea en el pie izquierdo.

Tenemos un panorama que está entre la ‘restauración reaccionaria’ y la ‘recomposición del sistema político.

Es más sencillo responder respecto de la derecha: logró capitalizar el descontento y la confusión ciudadanas con un candidato que hace un año ni soñaba con ganar las elecciones, recuperó el control “legítimo” del Ejecutivo, se reagrupó en el Legislativo en la bancada de FCN-Nación (con retazos del desfalleciente Líder), en el bloque Reformador (básicamente expatriota) y en las minibancadas francamente conservadoras (Creo, Unionista, Pan, etcétera).

Fuente: [http://www.s21.gt/2016/04/al-fondo-a-la-derecha/]

Narrativa y Ensayo publica este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Edgar Celada Q.
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