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Mario Roberto Morales

Me bajé del carro en un estacionamiento de la zona uno, y el encargado de entregar las contraseñas y de cobrar me miró sonriendo y me preguntó:

–Usté escribió sobre la pelea del Kiebres y Neto, ¿verdad?

–Sí –respondí.

–Muy buena columna –dijo–, pero le faltó algo.

–¿Ah, sí? ¿Como qué?

–¿No vio que después de la dizque pelea, el Neto salió en un video diciendo que él estaba bien, que nadie se preocupara y que su equipo de entrenamiento había considerado que era mejor detener la pelea para que no recibiera un mal golpe porque el Kiebres de plano era mejor que él para los cachimbazos?

–Sí…

–¿Cómo así “su equipo”? ¿Acaso no es el árbitro el que manda en el ring, pues? ¿O el árbitro era parte de “su equipo” de entrenamiento? ¿Ah? El Neto lo tenía todo fríamente calculado. Sabía que iba a perder, se entrenó para bajar de peso porque es coqueto y arregló para que a los primeros cachimbazos del Kiebres pararan la pelea. ¡No duró ni minuto y medio!

–¿Usted cree?

–Está claro, jefe. Logró su gran publicidad y ahora, haciendo una victoria de su derrota, anuncia que será presidente. Dijo que pudo haber seguido peleando pero que respetaba el criterio de “su equipo” de haber parado la pelea para salvarle la cara. Queda como un perdedor valeroso. Y la gente tonta lo va a hacer presidente, ya verá.

–¿Y el Kiebres? ¿Sabía de este fraude?

–¡Nooo! Yo creo que no. Si el Kiebres se entera sí le parte la cara. Él sí llegó a pelear de veras. Por eso lo tanteó un ratito al principio, y cuando vio que ni alzaba bien las manos le azotó a lo galán.

–¿Entonces todo fue una campaña publicitaria de Neto, según usted?

–Está claro, jefe. El entrenamiento, las poses, las fotos, la ropa deportiva… hasta la barba se quitó el Neto para que los cachimbazos le resbalaran mejor. Él sabía que iba a recibir reata pero que pararían la pelea, y a esas alturas ya el pisto iba a estar hecho, ya la gente habría pagado su entrada. ¿No vio que dijo que estaba feliz porque el Coliseo de Ipala se había “socado”, pues? El Neto ya hizo media campaña para su presidencia, y seguro va a salir pronto con otro show, ya va a ver.

–¿Usted es de Ipala?

–No, de Olopa. Cerca.

–¿Y simpatiza con el Kiebres?

–Por allá todos somos pueblo, usté.

–Ya veo.

–Y no es que tenga nada contra el Neto. Al contrario. Es listo el tipo. Mire cómo se baboseó a todo el mundo, pues. Incluido el Kiebres. Porque nadie dudó de que lo cachimbearon y que fue el árbitro el que detuvo la dizque pelea, y todos se quedaron con el chiste de que no duró ni dos minutos. A nadie se le ocurrió analizar lo que dijo sobre que “su equipo” había detenido todo. El pez por la boca muere. Hay que saber analizar las cosas. La gente se queda sólo con lo que oye y con lo que ve. Por eso le decía yo que a su columna le faltaba algo. ¿O no? ¿Ah? ¿Ah?

El pez por la boca muere. Hay que saber analizar las cosas. La gente se queda sólo con lo que oye y con lo que ve.

Fuente: [www.mariorobertomorales.info]

Narrativa y Ensayo publica este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Mario Roberto Morales
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