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Acertijo

Gerardo Guinea Diez
gguinea10@gmail.com

Finalmente, hubo elecciones. Como nunca en treinta años de democracia, había ocurrido un proceso tan atípico y cuestionado desde todos los sectores del país. La fuerza del movimiento ciudadano, sin duda, incidió en los resultados. Pero, los motivos de fondo siguen presentes. Es decir, clientelismo electoral, acarreos, financiamiento de origen opaco, ausencia de programas de gobierno. Se cumplieron los plazos y la ley. Se preservó la institucionalidad y se resguardó, según quienes defendieron a capa y espada la idea de asistir a las urnas, el espíritu constitucional. Ahora bien, a qué costo. Como sabemos, en Guatemala casi no existen partidos políticos en el sentido que lo define la ciencia política. Éstos no tienen estructuras partidarias claras, ni cuadros ni militantes con la mística en torno a un proyecto nacional. Más bien, los partidos son agencias de empleos y maquinarias que se aceitan cada cuatro años.

Los resultados eran previsibles de acuerdo con las encuestas. Por lo que se puede leer de los números, el voto se fragmentó en todas direcciones, particularmente en el Congreso de la República. Un pequeño análisis de los porcentajes, permite concluir que no habrá la famosa aplanadora, lo que no necesariamente es sinónimo de pluralismo. Más bien, se ve en el horizonte un Congreso atrapado por la complejidad de pactos y acuerdos. Por su parte, el Ejecutivo estará frente a múltiples encrucijadas que sólo con el auxilio de un abanico de sectores podrá sortear el reclamo ciudadano por reformas de fondo.

Por ejemplo, en el distrito central del departamento de Guatemala, la votación para presidente refleja que el FCN y Fuerza, obtuvieron alrededor del 53 por ciento, sin duda, un voto anti Baldizón. En el departamento, el FCN alcanzó el 35.20 por ciento, mientras el resto de partidos, a excepción de UNE y Líder, que rondaron el 11 por ciento de votos, los resultados son marginales. Para el caso de los diputados por el listado nacional, Líder encabeza con 18.81 por ciento y la UNE con 14.51; Todos con 9.95, el PP con 9.23, FCN con 8.97 y EG con 6.50. Cosa curiosa, los candidatos a diputados por el Distrito Central de EG alcanzaron el 19.25 por ciento, mientras que el resto ronda entre el 10 y el 13 por ciento. Caso contrario reflejan las cifras para el departamento de Guatemala en el caso de los diputados distritales. Todos los resultados oscilan entre el 9 y el 14 por ciento entre todos los partidos.

Como sea, salvo la incertidumbre, nada nos pertenece. La segunda vuelta estará marcada por la llave de alianzas y la conquista del voto urbano. Quien gane tiene frente a sí un Estado débil, en profunda crisis de legitimidad. La victoria en segunda vuelta no garantiza nada, salvo que los dos finalistas, en este caso, Sandra Torres y/o Manuel Baldizón y Jimmy Morales, sean capaces de entender ese acertijo llamado Guatemala, para hacer un gobierno como lo demandan los nuevos tiempos de cambio. Ojalá no nos pase como la frase de Ernest Jünger: “En los altares caídos los demonios han ocupado el lugar de los dioses expulsados”.

Gerardo Guinea Diez
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