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Hace unos meses, Manuel Baldizón era un candidato  de segundo rango en el proceso electoral guatemalteco. No fue  infrecuente que en la guerra sucia electoral sus detractores lo calificaran como “el payaso de las elecciones” tanto en serio como en chiste. Finalmente, el adversario principal del general Pérez Molina era Sandra Torres y la maquinaria electoral que había venido construyendo durante los años del presente gobierno. Pero al Partido Patriota y a su candidato se le puede  aplicar aquella frase de que “en su pecado está la penitencia”.  La derecha guatemalteca asentada en el gran empresariado tradicional, en los grandes medios de comunicación y en sus influencias en  instituciones como el Tribunal Supremo Electoral y en la Corte de Constitucional, lograron reventar la candidatura de Torres a efecto de allanarle el camino  a Pérez Molina. Se consideraba  en aquel momento, que una vez fuera de la jugada la ex primera dama, todo sería coser y cantar  y miel sobre hojuelas para  Pérez Molina. Incluso se llegó a especular que al ser evidente que la candidata de la UNE-GANA estuviera inhabilitada, una parte de su electorado se iría en estampida hacia el Patriota y hasta se podría pensar que el general podría ganar en la primera vuelta.

No fue así y  el general Pérez Molina quedó lejos del más del 50% que necesitaba para ganar en la primera vuelta.  Su victoria fue amarga. Y ahora resulta que  a quien tachaban de payaso se le ha subido a las barbas. Estando de acuerdo con mis argumentos con respecto a que la victoria de Pérez Molina era una amarga victoria, buena parte de mis lectores me advirtieron que no estaban seguros de que éste ganaría en la segunda vuelta. No pueden hacerse afirmaciones contundentes sobre esto.  Con aritmética simple podría pensarse que con la sola suma  de la votación en primera vuelta del PP y de CREO sería suficiente para que el antiguo militar contrainsurgente alcanzara el 52%  de los votos para ganar  la presidencia  de la república en la segunda vuelta.  No sin dificultades, Baldizón y su partido  han empezado a tejer alianzas con la UNE-GANA,  UCN,  el FRG,  el Partido Unionista, el PAN y hasta con una parte del otrora Frente Amplio.  Nuevamente con aritmética simple esto  implicaría que Baldizón podría conjuntar  un 45% de los votos. Pero sabemos que  las cosas no son tan simples. En la segunda vuelta mucha gente pierde motivación para votar. Al aumentar el abstencionismo,  las fuerzas políticas que más oportunidades tienen son las que tienen  un mayor porcentaje de voto duro o que tienen las maquinarias electorales más sólidas. Las que han logrado tejer las más eficaces redes de acarreo de votantes a través de las influencias regionales  de alcaldes y de diputados electos o reelectos.

Así las cosas, como ha dejado de ser un candidato marginal,  el antaño subestimado Manuel Baldizón se ha convertido ahora en boca de la derecha tradicional  en “el peligro para Guatemala”.  Es curioso ver cómo la guerra sucia  que aplicó la derecha mexicana a Andrés Manuel López Obrador, se aplica ahora a un candidato que está a años luz de la congruencia y probidad moral del principal líder de la resistencia antineoliberal en México. Los calificativos no se ahorran: “Baldizón encarna el nuevo populismo latinoamericano. Un demagogo dispuesto a todo por alcanzar el poder. El poder por el poder, no hay nada más”. “Manuel Baldizón, que aparece en sus mítines con la Biblia en una mano y la constitución en la otra, apela directamente a los más bajos instintos”. “Baldizón es un aventurero de la política”. Populista atrabiliario, camaleónico oportunista, demagogo inescrupuloso, oferente irresponsable.

En realidad todo esto es palabrería barata. Es muy probable que los señalamientos a Manuel Baldizón puedan ser de más fondo que  toda esa superficialidad. Para ver las implicaciones profundas de Baldizón basta leer  un informe muy serio que está circulando en internet y que lleva por título “Grupos de poder en Petén: Territorio, política y negocios”.  Los bienes que allí se sindican a Baldizón no son desestimables y llama la atención que se le señale como cabeza de uno de los grupos de poder más notables de dicho departamento. Pero no está solo, coexiste con el Grupo Barquín, el Grupo López  con el Grupo Tesucún (todos ellos vinculados con la UNE-GANA), el Grupo Penados (aliado al Partido Patriota), el cártel de los Mendoza y la transnacional PERENCO. Por supuesto que todos estos grupos se encuentran rodeados por el cártel mexicano de los Zetas de gran influencia en el Petén y en el citado informe  buena parte de ellos son sindicados de tener nexos con el narcotráfico.

No cabe duda que Manuel Baldizón ha tejido una red amplia y heterogénea. Precisamente la que en países como Guatemala resultan imprescindibles para ganar la presidencia. Faltaría preguntarse ¿con quién están aliándose otros poderes ocultos que actúan en Guatemala  tales como La Cofradía y El Sindicato?

 

Carlos Figueroa Ibarra
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