EL CABALLITO DE MAR*

(teatro para niños)

 

*Esta obra se publicó en el libro TEATRO BREVE (Deus Ex Maquina, Editorial, 2008; Guatemala) del autor.

 Por

UTRILLO

(Mauricio Estanislao López Castellanos)

 

 

Si no admiráramos de alguna forma a las personas que amamos, sólo sentiríamos cariño, aprecio. No es posible amar sin admirar.

(palabras de una amiga)

 Para Mafer, el ángel que sueña otro ángel.

Χαιρε, Χαιρετον, Χαιρετε

 

 

 

PRIMER CUADRO

 

Al fondo el mar. Todo con las olas del cielo subiendo y bajando confundiéndose con las olas del mar, a la izquierda se ve el muelle, golpeado por la marea; a la derecha se ve aparecer la proa de un barco, que lateralmente se acerca al muelle con un bamboleo normal, sobre la proa del barco va un niño que lleva un pantalón de lona roto a la altura de la espinilla y que simula una mala pantaloneta, raída, y con una playera de rayas rojas y amarillas, con la mano sobre la frente cubriéndose de la luz directa del sol, sonriendo, hace una señal con la otra mano para que el muelle se acerque un poco más.

 

NIÑO:             Vea! ¡que el mar es mi azotea! ¡Vea! toda el agua es mi tierra… la camino cada vez, cada día que despierta, vea, vea, marinero, ¡vea! soy el guía de esta vela… ¡Vea! ¡Que el mar es mi azotea!

 

Mientras el barco sigue acercándose al muelle, el niño sigue haciendo movimientos como si con la mano, y su mano estirándose y encogiéndose pudiera hacer que el muelle esté cada vez más cerca como si existiera un amarre invisible.

 

NIÑO:             Encontré nuevos tesoros en otros continentes. Ni sedas ni perfumes se comparan. Son tesoros de agua y primavera. Estaciones de sol y cielo. Enormes fortunas de eternidad y silencio. Ojos de estrellas y corazones de luceros. Encontré en otros continentes los más inesperados tesoros de siglos, escondidos para nuestro pueblo. ¡Vean! ¡Vean! Hoy es realidad nuestro sueño…

 

El barco hace un amague de que conforme avanza se comienza a hundir. Pero sólo es efecto de la marea. Sobre el muelle aparece una mujer, de lentes, con una regla en la mano, simula con precisión de atuendo a la maestra del curso de Drama.

El niño se queda inmutado durante unos instantes, cuando ve a la maestra, se queda estático y de repente, vuelve a intentar acercarse al muelle.

 

Maestra:         ¿qué haces?

 

NIÑO:             Practico.

 

MAESTRA:   ¿tú no vas de capitán?

 

NIÑO:             ¿y qué tiene? practico igual, me gusta el papel.

 

MAESTRA:   Deberías estar ensayando el tuyo, de caracol.

 

NIÑO:             (quejándose) Ala, para ser caracol no se necesita practicar.

 

MAESTRA:   Claro que si necesitas practicar.

 

NIÑO:             Si, lo mismo que para hacer de ostra…

 

El niño le pierde el interés a la practica y se baja del barco, y detiene el sistema de movimiento del barco sobre la marea, finge como sin nadara sobre la costa hasta llegar a la playa, payaso que es, finge bien la escena, la maestra lo mira sin moverse del muelle y el niño no hace mucho por perder la broma.

 

MAESTRA:   Nadas mejor que los de las olimpiadas.

 

NIÑO:             Y eso que no estoy usando mi traje de baño.

 

MAESTRA:   ¿qué dije de la obra?

 

NIÑO:             (remedando) Que nada de hacer el papel de otro, que por eso no nos aprendemos el que nos toca.

 

MAESTRA:   ¿Querés salir en la obra? ¿sí o no?

 

NIÑO:             Sí, por que viene mi papá. Sabe, va a venir desde el puerto de El Carmen sólo para verme en la obra. Le da tiempo para verme. Siempre anda en el agua. Parece trucha.

 

MAESTRA:   Don Nacho me dijo que encontró otra vez a Escarlata en el Salón de Música. ¿por qué lo trajiste otra vez?

 

NIÑO:             No puedo dejarlo en casa…

 

MAESTRA:   Sabes que ya no se te permite traerlo, por que te distraes demasiado.

 

NIÑO:             No, eso no es cierto, siempre pongo atención. Además, ni siquiera lo tengo conmigo. Siempre que lo traigo, se está con el profe de música.

 

MAESTRA:   Aunque se quedara en el cuarto de Don Nacho, tenés que avisar. No lo podés traer sólo así.

 

NIÑO:                         Si, ya lo sé, pero es que la abue se va a limpiar pescado al muelle y yo no puedo dejarlo solo en la casa, se puede morir de tristeza o de soledad.

 

MAESTRA:   Ningún caballo de mar se muere de tristeza o de soledad…

 

NIÑO:             (acercándose) ¿Qué no? Claro que sí, usted nunca ha escuchado la historia del caballito de mar que salvó a un marinero de este pueblo…

 

MAESTRA:   No, a mi nunca me han contado esa historia.

 

NIÑO:             Bueno, es que usted no nació aquí en el pueblo, usted por que es de ciudad no se la contaron, a los de la ciudad nunca les contamos las historias verdaderas del pueblo, por que las hacen ver como leyendas.  Y son historias reales, sabe…

 

MAESTRA:   Ya, ya, dejemos el tema un segundo y volvamos a lo que nos interesa. Recordá que es la última vez que traes a tu mascota, de lo contrario no voy a poder evitar que te la quiten.

 

NIÑO:             No, no, que nadie me la quite, es un regalo de mi papá.

 

MAESTRA:   Por eso mismo, déjalo guardado en tu casa, ahí no le pasa nada.

 

NIÑO:             Ni modo, no mas colasos con mi amigo por el muelle camino a la escuela.

 

MAESTRA:   Vamos, volvamos a la clase, tengo a los niños haciendo animales con plasticina, podes hacer a tu mascota si quieres.

 

NIÑO:             No, yo no clono a mis amigos, mis amigos son únicos.

 

MAESTRA:   Está bien, está bien, entonces podés hacer cualquier otro animal que se te antoje.

 

La Maestra saca a la vista una pecera que tiene en su interior un caballito de mar.

 

MAESTRA:   Toma (le da la pecera), tienes que pedirle una carta a tu mamá para que la Directora permita que lo traigas contigo.

 

NIÑO:             ¿Tiene que ser a pura fuerza de mi mamá?

 

MAESTRA:   Perdón, quería decir, de tu abuelita.

 

NIÑO:             Mañana mismo la traigo, si quiere le puedo traer diez, al final que a mi abuelita, eso de escribir cartas, se le da como cocinar, le escribe una diaria a mi papá y todas se las da cuando vuelve. Por que como en el mar no hay direcciones postales.

 

La maestra y el niño se sientan sobre el muelle como si estuvieran contemplando el océano, mueven los pies, el niño tiene en sus brazos la pecera y la coloca a su lado, mientras continúa moviendo los pies, observa el movimiento de la maestra y trata de copiarle el zigzag.

 

NIÑO:             Usted no tiene mascotas…

 

MAESTRA:   Si, un gato.

 

NIÑO:             No, me refiero a mascotas acuáticas.

 

MAESTRA:   Tenía, un cangrejo, sólo vivió un día. No era precisamente una mascota. Lo habían llevado para la cena, pero lo convertí en mi mascota, sin embargo lo cocinaron, como si nada. Y se acabó la historia.

 

NIÑO:             Mi papá me regaló a Escarlata cuando regresó del Mar Caribe, cuando andaba por no sé qué lugar del mundo. Es una especie muy rara, muy rara.

 

MAESTRA:   Vamos, hay que volver a clase. De seguro te van a regañar por andar fuera del curso.

 

NIÑO:             Usted puede decir que estaba ensayando mi papel de caracol, por que no me lo sé muy bien.

 

La Maestra y el Niño salen por un lateral del escenario y la escena se funde de un repentino oscuro, hace unos flasheos como si fueran relámpagos y luego vuelve unos segundos a oscuro y finalmente se abre la luz al centro del escenario donde está un hombre vestido de marinero mirando hacia el público como buscando algo en el horizonte.

 

MARINERO:            No veo donde termina el mar, no veo donde termina el mar, es infinito, es universal. No veo donde termina el mar, no veo donde termina el mar, es enorme, es colosal.

 

Se abre la luz a todo el escenario. Entran cinco caracoles, luego tres cangrejos, y de último tres estrellas de mar. Siguiendo el orden siguiente.

 

CINCO CARACOLES (IN)

 

-coreografía- en uve luego en fila frontal marchando.

Al mar de estrellas

Al mar de estrellas

Todos vamos a nadar

Todos vamos a nadar

Al mar de estrellas

 

Cuando asoma la luna

Ya empezamos a cantar

Perla colgada en el universo

Nívea y alta y bella

Ven a cantar al mar

 

Al mar de estrellas

Todos vamos a nadar

Nadar y cantar estrellas

Luces de plata y marea.

 

CARACOLES (OUT)

 

CANGREJOS (IN)

Fila lateralizada. Paso simétrico.

Jo jo jo – jo jo jo

Oígan nuestra voz

Escúchenos

Jo jo jo – jo jo jo

Cantemos por amor

Al mar con algas

 

Escúchenos

Cantemos con pasión

Al mar de espuma con alas.

 

CANGREJOS (OUT)

 

ESTRELLAS (IN)

Paso en slow motion. Asincrónico.

 

Ajá ajá

Ya los vimos

No canten más

Ajá ajá

Aquí nadie canta más

Ya los vimos

Ajá ajá

Vamos a gritar

Ajá ajá

Solo diremos

Ajá ajá

Ajá ajá

Aquí nadie canta más

Al mar de estrellas

La luna de bella

Ajá ajá

Ajá ajá

Ajá ajá

 

ESTRELLAS (OUT)

 

 

La escena vuelve a oscuro y luego nuevos relampagueos, vuelve otra vez a oscuro y se abre la luz en una habitación de casa de madera, varios muebles en una sola sala, la mesa al centro, una cama de litera al lado izquierdo, la puerta de entrada (aplicable) al lado derecho, la puerta del baño al lado de la litera. Sentado en la mesa está el niño, sobre la mesa tiene una pecera que contiene al caballito de mar, mira a su mascota y habla con ella.

 

NIÑO:             Mi mamá me dejó esta medalla al morir. Yo la guardo como si me hubiera dado una moneda de la suerte, sé que me mira todas las mañanas cuando paso por el muelle y saludo a mi abue, cuando le llevo su café caliente y ella me recibe con un beso. Sabes, mi abue tiene los mismos ojos que tenía mi mamá, lo sé por que lo vi en una foto. Es la única foto que mi abue tiene de mi mamá. Esa foto mi papá la lleva en su barco, por que dice que mi mamá no se murió, que se fue con las sirenas, y que algún día él la va encontrar de nuevo en alguna parte del mar. Si mi mamá es una sirena, seguramente conoce el lugar donde vivías. Yo también quiero subirme un día al barco como mi papá y navegar en el mar para buscarla, sé que si voy con él será más fácil que la encontremos.

(se pone de pie, carga la pecera, la lleva hacia la cama litera, la pone sobre la cama superior, y él se acuesta en la cama inferior) El día que vaya a buscarla, vos te venís conmigo, te voy a llevar y te dejaré libre, si, para que vos también busques a la tuya. Yo sé que vos también la extrañas tanto como yo.

 

Entra la Abuela.

 

ABUELA:      Hola, ¿durmiendo? ¿y sin cenar? Tu nunca te acuestas sin cenar antes, ¿estás bien?

NIÑO:             Sí, abue, hola, sólo platicaba con mi caballito.

ABUELA:      ¿No te lo habrás llevado otra vez a la escuela?

NIÑO:             No abuela, como vas a creer, cuando yo me di cuenta, él ya me había seguido hasta la escuela.

ABUELA:      Si, como no. Escarlata se fue cargando su propia pecera hasta la escuela y te buscó en tu salón de clases.

 

NIÑO:             Vamos, abuela, dale crédito, no es tan débil como crees.

 

ABUELA:      No digo que sea débil, pero tampoco come espinacas para ser tan fuerte.

 

NIÑO:             Abuela, necesito un favor…

 

ABUELA:      ¿A quién golpeaste esta vez?

 

NIÑO:             ¿yo¿ ¿golpear?

 

ABUELA:      Si… tú.

 

ABUELA:      A nadie abue, lo que necesito es una carta para que la Directora me permita llevar a Escarlata a la escuela.

 

ABUELA:      Bien, la escribiré, pero prométeme que estudiarás y harás tus tareas.

 

NIÑO:             Si abue, lo prometo.

 

ABUELA:      Está bien, déjame prepararte la cena.

 

La escena se oscurece lentamente. Luego se abre y en la misma habitación, el niño ya está durmiendo en la cama superior, la pecera está sobre una repisa. La abuela sentada en la silla frente a la mesa, está escribiendo una carta.

 

ABUELA: (hablando en voz alta mientras escribe la carta)             Tu hijo está ensayando para la obra de teatro, no le gusta el papel que le dieron pero lo practica igual. El quería salir de marinero, como vos, por que no haya la hora de irse con vos al mar a buscar sirenas, con esa historia que le contaste, tiene tanta ilusión por encontrar a María Fernanda en algún lugar del océano, como tú, que la has buscado desde hace tres años. Yo no me puedo imaginar a mi nieto sin ilusiones, por que él es la mía, y quiero que siempre recuerde a mi hija, como fue, una niña enamorada del mar, que siempre miraba el atardecer desde el muelle, cuando venía el abuelo. Vos no sé que tanto te tardaras en regresar, pero espero que volvás para ver a tu hijo en la obra, es lo único que lo hace practicar ese papel de caracol que le dieron. Volvé por él, aunque sé que si fuera por vos, seguirías en el mar buscando a mi niña, algunas noches siento que podés encontrarla, tengo la esperanza de que la halles y la traigas de regreso con nosotros. Nunca dejés de buscarla, nunca. Tengo que terminar esta carta por que siempre escribo lo mismo en todas, creo que es la edad, pero vos lo entendés. Saludos desde la tierra. Te esperamos.

 

La escena vuelve a oscurecer. Se abre la luz sobre el escenario, volvemos al montaje de la obra de teatro donde participa el niño.

 

 

MARINERO:            No veo donde termina el mar, no veo donde termina el mar, es infinito, es universal. No veo donde termina el mar, no veo donde termina el mar, es enorme, es colosal.

 

Se abre la luz a todo el escenario. Entran cinco caracoles, luego tres cangrejos, y de último tres estrellas de mar. Siguiendo el orden siguiente.

 

CINCO CARACOLES (IN)

 

-coreografía- en uve luego en fila frontal marchando.

Al mar de estrellas

Al mar de estrellas

Todos vamos a nadar

Todos vamos a nadar

Al mar de estrellas

 

Cuando asoma la luna

Ya empezamos a cantar

Perla colgada en el universo

Nívea y alta y bella

Ven a cantar al mar

 

Al mar de estrellas

Todos vamos a nadar

Nadar y cantar estrellas

Luces de plata y marea.

 

CARACOLES (OUT)

 

CANGREJOS (IN)

Fila lateralizada. Paso simétrico.

Jo jo jo – jo jo jo

Oígan nuestra voz

Escúchenos

Jo jo jo – jo jo jo

Cantemos por amor

Al mar con algas

 

Escúchenos

Cantemos con pasión

Al mar de espuma con alas.

 

CANGREJOS (OUT)

 

ESTRELLAS (IN)

Paso en slow motion. Asincrónico.

 

Ajá ajá

Ya los vimos

No canten más

Ajá ajá

Aquí nadie canta más

Ya los vimos

Ajá ajá

Vamos a gritar

Ajá ajá

Solo diremos

Ajá ajá

Ajá ajá

Aquí nadie canta más

Al mar de estrellas

La luna de bella

Ajá ajá

Ajá ajá

Ajá ajá

 

ESTRELLAS (OUT)

 

La escena se oscurece. Flasheos de relámpagos y vuelve la luz. El niño está en la parte posterior del escenario, detrás de los telones, todos los niños que actuaron están con sus padres, la abue y el Marinero están entre la multitud de padres buscando al niño, el niño está en un extremo donde no lo alcanzan a ver. Al niño se acerca una mujer, lleva una medalla en la mano.

 

MUJER:         Hola Morien, Felicitaciones, tu papel del caracol fue el mejor de todos.

 

NIÑO:             ¿Si? Yo hubiera preferido ser el marinero, pero no quiso la maestra.

 

MUJER:         Bueno, pero los caracoles también son tan importantes como los marineros, porque los caracoles son los que guardan los secretos que el marinero le dice al mar.

 

NIÑO:             Ah sí, eso no lo sabía.

 

MUJER:         Sí, por eso la gente se pone los caracoles en el oído para escuchar. Y se pueden saber muchas cosas.

 

NIÑO:             No veo a mi abue, ¿no la ha visto usted?

 

MUJER:         Por ahí está, te aplaudió tanto que se cansó. Y tu papá, siempre tan callado, se quedó en silencio viendo como actuabas. No han cambiando.

 

NIÑO:             Usted los conoce…

 

MUJER:         Sí, me hablan siempre de tí, por eso vine. No podía faltar este día a verte. Y por cierto, te traje esto. (Le entrega una medalla de oro)

 

NIÑO:             ¿Y qué es?

 

MUJER:         Un regalo por tu actuación, guárdala, todos los marineros usan una de éstas, ¿y tú quieres ser marinero? ¿no es así?

 

NIÑO:             Si, quiero ser marinero para buscar sirenas.

 

MUJER:         Las encontrarás, si te esfuerzas por encontrarlas las hallarás. Tengo que irme. Felicitaciones, adiós. (Sale)

 

Aparecen la abuela y el marinero. El niño observa la medalla.

 

ABUELA:      Ése es mi nieto, tan lindo que te veías como caracol.

 

NIÑO:             Ay abue, si no fue para tanto.

 

MARINERO:            ¿Y eso?

 

ABUELA:      ¿Cuál?

 

MARINERO:            Eso. (Señalando la medalla de oro)

 

NIÑO:             Me la dio una señora. Dice que todos los marineros usan una de éstas.

 

MARINERO:            Se parece…

 

ABUELA:      a la medalla…

 

NIÑO:             ¿de qué hablan?

 

MARINERO:            Yo le dí una igual a…

 

ABUELA:      No puede ser posible, yo se la puse cuando…

 

NIÑO:             ¿No les gusta? Es parecida a la que tiene mi mamá en la foto que lleva mi papá en el barco.

 

MARINERO:            Si, es parecida.

 

ABUELA:      Si, casi.

 

NIÑO:             Me la voy a poner, y cuando me vaya contigo en el barco a buscar sirenas, vamos a ir igualitos los dos. Verdá papá…

 

MARINERO:            Si, igualitos.

 

ABUELA:      Vamos a comer, hay que festejar que ya tenemos un nuevo marinero en la familia.

 

NIÑO:             Si, vamos. Vamos.

 

La escena vuelve a oscurecer.

 

MARINERO (voz en off): No veo donde termina el mar, es infinito, es universal. No veo donde termina el mar, es enorme, es colosal. Todos los secretos se mesen en el viento cuando duermen sobre la sal.

 

 FIN

Guatemala 2004 – marzo 2007.

Utrillo (Mauricio Estanislao López Castellanos)