DEL AMOR Y OTROS DEMONIOS de Gabriel García Márquez. POR: ELEÁZAR ADOLFO MOLINA MUÑOZ. Cessatio a Divinis “Un perro cenizo con un lucero en la frente…” son las primeras palabras de García Márquez en esta pequeña novela, titulada como “Del amor y otros demonios”. Historia desarrollada en la Colombia de los Virreyes, época previa a la independencia. Donde las enfermedades y las situaciones desconocidas eran condenadas por el tribunal del santo oficio,…
He decidido bañarme en la sangre de mi pueblo, levantarme teñido de rojo, de dolor, de amor, de pasión.
No soporto más, ver el negro de la noche sin color, no puede nunca más este pueblo morir indiferente.
Emergeré de la sangre de sus hijos, vestido de carmín, con una máscara negra, como la noche, custodiada por estrellas.
Mis brazos serán las alas de un vuelo en papel, mi pecho será el nido mortal de las…
El silencio es algo absurdo, pensaba, mientras veía en su silencio, la soledad del departamento. Es raro que él no esté ahí con ella, está sola, pensando en las cosas que pasaron, en la estúpida pelea que lo alejo de su lado. Si tan solo no fueras tan orgullosa, pensaba; si tan solo te hubieras tragado el enojo y decirle que sí, que él tenía la maldita razón. Parecía…
Romance de la gota y la milpa.
Adolfo Cardenal.
I
Suavemente se desliza, camina lentamente… en silencio, transparente y clara, es tan pura… si hay un mejor lugar que aquel, no es actualmente accesible, no hay igual… ella es tan pura, tan pura…
Sus sentidos explotan al rozarle el cutis, es tan bella… mientras en el tiempo paraliza hasta el más cruel dolor, siente, está viva, camina…
El tiempo había volado como plumas agitadas por el viento, Fray Reginaldo caminaba por el convento de Nápoles, meditaba y pedía a Dios que le iluminara para poder concluir la tarea que había prometido terminar. Aquel convento, viejo y de paredes gruesas, antes de la llegada de Fray Tomás, era oscuro y lleno de sombras. Fray Reginaldo recordaba como Fray Tomás una tarde de domingo, después de asistir…
El silencio de la tarde lo envolvía, el viento corría de un lado a otro del valle, los pinos se mostraban opacos, por el reflejo de los cortinajes sombríos que avanzaban y mataban a cada paso, a cada segundo, la luz del astro que iluminaba el valle, el valle se cubría con la frazada de la tormenta. Sus ojos buscaban una gota de color, pero las gotas que…
Sus ojos no habían dejado de llorar, pero era hora de volver a caminar. La fiesta había concluido, el maestro reposaba en la fosa, esperaba a ser ungido.
Mirra, incienso, amor, mucho amor, en las manos de la magdalena había un dulce clamor, la derrota no podía ser justa, pero la vida ahora no tenia color.
Aun brillaban las estrellas, cuando decidió salir, recordándolo en imágenes del pasado dulce, de un recuerdo más de su vivir.
Pensaba, las manos, los pies, el costado, mi maestro…
La sombra del campanario duerme a la luz de la luna. Un suspiro del viento mueve las ramas de los árboles del parque. Todo es silencio, ternura y expectativa. A lo lejos se escuchan las notas de las marchas fúnebres, mientras se elevan al cielo fundidas con el humo del incienso.
Sus ojos son mariposas que quieren descansar. Pero aún vuelan en la oscuridad y la dulce niebla del Viernes…
La Semana Santa más hermosa del mundo, así han llamado a la semana santa guatemalteca. ¿Pero qué es lo que la hace ser hermosa? ¿Qué sentido tiene para el guatemalteco? ¿Es un hecho que engloba a toda la sociedad?
Durante la siguiente discusión, no se abordaran temas antropológicos, no abordaremos temas sobre la psiquis chapina. No, nada de eso, solo trataremos de ver que hay más allá de la cortina…
I Ayer cerré los ojos, en la oscuridad me perdí, recordé todos mis enojos, cuando de mi tumba partí. Fue en el silencio sepulcral el lugar perfecto para soñar. Fue en el bullicio mortal el lugar perfecto para olvidar. Ayer me despedí de tu mano, cuando soltaste la flor sobre el ataúd de mi destino, rodeado por un dulce dolor. Fue en el silencio sepulcral en donde me puse a caminar. Fue en el bullicio mortal, el lugar perfecto para llorar. Ayer lloraron por mi alma, mientras…