Etiqueta: Carlos López

Topes. Carlos López.

Topes Carlos López Los topes, aporte al mundo de la ingeniería mexicana, trampas mortales para...

La primavera del libro en Guatemala. Carlos López.

La primavera del libro en Guatemala Carlos López La palabra feria en su origen alude a días festivos; su sonoridad despierta en quien la oye una invitación a la fiesta y al gozo. Cuando la feria se une al libro, el convite se...

Carlos López, Premio Nacional de Literatura 2012

El escritor y editor Carlos López, radicado en México y donde dirige la Editorial Praxis desde 1981, será galardonado con el Premio Nacional de Literatura Miguel Ángel Asturias. Ayer por la tarde, el Ministerio de Cultura...

La palabra y sus misterios, de Carlos López

El ser humano construye su vida con palabras, no puede prescindir del lenguaje. Éste es su sustancia, su persona. Cuando calla, dialoga con el infinito; ora en la inmortalidad al construir enunciados. Habla para establecer la comunión celebratoria de su imagen: la palabra —identidad, historia, saber—, su creación, «el único don de dioses, que todo contiene, la verdad, la vida», como dice Constantino Cavafis. Quien revela palabras, abre universos, ilumina caminos.

Dubito, ergo sum

¿Dónde nace la pregunta? ¿Es parte de la naturaleza del ser? Todo indica que los seres humanos nacieron de una interrogación para la que todavía no hay respuesta y que esa condición de seres expectantes les vuelve menos tediosa la existencia al estar al acecho de búsquedas, de respuestas, así sean pasajeras, relativas. En esta actividad intelectual para la que no hay método sino laberintos, se va de lo simple a lo complejo, pero no a la inversa, sin más fin que crear. Al preguntar y responder se tiene la certeza de que las dudas se multiplicarán, lo que se vuelve casi un juego de espejos o de quitar las capas de una cebolla, para llegar al fin a la nada. El hombre y su duda ontológica son inmemoriales; también las respuestas.

Corregir lo incorregible, de Carlos López

El trabajo del corrector es polémico e incomprendido. Las opiniones extremas sobre este oficio van desde afirmar que el corrector es un escritor frustrado hasta considerar innecesaria su labor. Hay escritores que piensan que su trabajo no debe ser tocado ni con el rasguño de una coma, pero hay otros que confiesan en privado —aunque nunca lo expresen por escrito ni den el crédito donde corresponde— que el corrector es coautor de su obra, que sin su ayuda sus textos serían un galimatías o más pobres o antiestéticos; Miguel Ángel Asturias decía que el trabajo del corrector era igual al del carnicero, mientras que José Saramago afirma que este oficio «pertenece al reino de la libertad». Carlos López

Poesía, poemas, poetas. Carlos López.

Al tratar de encontrar una respuesta a la duda qué es la poesía, en lugar de obtener una contestación las preguntas se multiplican: ¿quiénes son los poetas?, ¿de qué están hechos los poemas?, ¿qué es el lenguaje?, ¿qué son las palabras? Lo que llamamos poesía es un entramado difícil de esclarecer, pero quizá la poesía no quiera aclararse a sí misma o tal vez allí quepan todas las revelaciones —«La poesía sólo sabe hacer preguntas y sentir miedo»: Juan Gelman—. En uno de sus aforismos, Karl Kraus afirma: «Artista es sólo aquel que puede convertir la solución en un enigma». De la misma manera, la poesía, como el artista, defiende su enigma, su incertidumbre. En «L’art romantique», Charles Baudelaire escribió: «La poesía no tiene más objeto que ella misma. Su fin no es la verdad, sino ella misma». Como dice Luis Cardoza y Aragón, «la poesía no piensa, no explica, no tiene certidumbres ni dudas, no demuestra: su carga de lucidez e inteligencia es inseparable de su condición formal. Imaginación y sensibilidad. La poesía no quiere ser. Es».

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