En la escritura histórica del proceso armado en Guatemala, la
cercanía temporal fricciona con diversos espectros que oscilan
en dicho quehacer. Los obstáculos políticos, culturales, epistémicos
e individuales que implica la memoria se plantean como un
desafío a vencer en la reconstrucción, interpretación o reinterpretación
de los hechos. En el estudio del periodo una de las particularidades
centra el interés en el rescate de personajes memorables,
cuya participación ha sido matizada desde las cuestiones
ideológicas que se insertan en la producción intelectual. Diversos
nombres provenientes de la primera ola guerrillera permanecen
en el imaginario colectivo con relación al desarrollo del conflicto
armado guatemalteco, tal es el caso de Rogelia Cruz Martínez,
quien fue Miss Guatemala en 1959 y murió asesinada en 1968 por
su participación con la organización político-militar denominada
las Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR).

El trabajo que abordamos permitirá ubicar el proceso de
construcción de Rogelia Cruz como personaje relevante e icónico
de la lucha revolucionaria, así como destacar la importancia
que tuvo en el itinerario de los acontecimientos y su influencia
como parte de una constelación concerniente a la dinámica de la
organización a la que perteneció. Al tomar en cuenta las limitaciones
para reconstruir históricamente un escenario de posguerra
y aprovechando las posibilidades que abre el repaso historiográfico,
recurrimos a las fuentes orales y hemerográficas como ejercicio
memorístico enfocado en la participación y presencia de la
reina de belleza en el acontecer guatemalteco, para considerar las
contradicciones y fricciones entre la memoria y la historia, que
apuntalan a situarse como aporte en la recuperación de la memoria
histórica.

La rebeldía

En la segunda mitad del siglo xx, el devenir histórico guatemalteco
permaneció convulso por la violencia política que generó
el conflicto armado interno, mismo que enmarcó la confrontación
durante 36 años y cuya génesis convergió en un escenario latinoamericano
donde se instauraban las ideas revolucionarias del
triunfo del Movimiento 26 de Julio (M26-7) en Cuba y la influencia
ideológica que trasladó consigo; ello impulsó la emergencia de los
primeros brotes rebeldes en el país centroamericano y las líneas
político-ideológicas que fueron seguidas durante el periodo del
enfrentamiento.

La fecha del 13 de noviembre de 1960 significó la materialización
del descontento de un sector de la institución castrense
guatemalteca, puesto que se llevó a cabo la asonada militar a través
de la Logia del Niño Dios; su sometimiento provocó que algunos
de los principales protagonistas tuvieran que salir del país,
aunque tiempo después volvieron para encabezar incipientes grupos
insurrectos. Uno de ellos, el Frente Alejandro de León Aragón-
Movimiento 13 de Noviembre (MR13), inició sus acciones armadas en
enero de 1962 y fue encabezado por los tenientes Marco Antonio
Yon Sosa (El Chino) y Luis Turcios Lima (Herbert) quienes, en conjunción
con otros grupos políticos guatemaltecos, consolidaron el
movimiento armado.

Dichos grupos se conjugaron con la tendencia radicalizada
del Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT), matizada por una línea
política beligerante y antecedida por su iii Congreso –celebrado del
20 al 22 de mayo de 1962–, donde señalan estar “en disposición de
utilizar cualquier forma de lucha en consonancia con la situación
concreta”. Posteriormente, el PGT preparó al grupo denominado
Movimiento 20 de Octubre (dirigido por el exjefe de las fuerzas armadas,
Coronel Carlos Paz Tejada), que se identificó con la Revolución
de Octubre de 1944. La improvisación y la inexperiencia
de los combatientes impidieron la consolidación de la guerrilla de
Concuá, que el 11 de marzo fue desarticulada y desmovilizada.
Años más tarde reaparecieron algunos miembros, uno de ellos –
Rodrigo Asturias (Gaspar Ilom)– comandó la Organización del Pueblo
en Armas (orpa).

En diciembre de ese año los grupos político-militares guatemaltecos
conformaron las Fuerzas Armadas Rebeldes con la conjunción
del MR13, el Frente Revolucionario 12 de Abril (formado por
estudiantes), el Movimiento 20 de Octubre y el PGT, quien a través
del Frente Unidad Revolucionaria (FUR) desarrolló el aparato político
como instancia legal. Por su parte, el MR13 quedó al frente de la
cuestión militar en la que Marco Antonio Yon Sosa fue designado
jefe de las nuevas FAR.

En la historia inmediata de Guatemala el levantamiento militar
del 13 de noviembre de 1960 significó la apertura de un calendario
de 36 años, donde el enfrentamiento ideológico derivó en
matices bélicos y violencia institucionalizada. En este calendario
existen nombres que dan cohesión a dicho evento y a la propia
lucha revolucionaria. Sin embargo, la dinámica fue extendida en
la primera ola guerrillera, donde las organizaciones político-militares
se replantearon a sí mismas al penetrar en la conciencia
guatemalteca. A la par, los nombres de esos oficiales levantados
fueron el referente de los individuos que configuraban el ideario
insurgente. Por su parte, la Sierra de las Minas se constituyó
como la geografía donde el combatiente materializaba las ideas
de transformación. Sin duda la mujer, complemento de los ideales,
estuvo presente en su realización, siendo Marta Aurora de la
Roca y Clemencia Paiz Cárcamo las primeras que tomaron el fusil
en pro de su patria. Pero, más allá de lo que representó la montaña
para el movimiento revolucionario, la ciudad fue parte de la
geografía donde se movilizaron los grupos guerrilleros, y es aquí
donde la vida de una mujer aprehende –con h– la revolución y la
embellece. Pero volvamos atrás, aun antes de la asonada militar
del 13 de noviembre.

Mientras Cuba conformaba el gobierno devenido del triunfo
revolucionario del M26-7, Estados Unidos buscó detener la consolidación
de este gobierno y lo abatió con medidas económicas
y proyectos que inmiscuían a los países latinoamericanos, como
las medidas ofrecidas por la Comisión Económica para América
Latina de las Naciones Unidas (CEPAL) y su desarrollismo11 como
paradigma económico, que penetró en Guatemala con la imagen
de modernización que dibujaban dichas medidas.

Así, a principios de junio de 1959, la Dirección General de Turismo
de Guatemala y la Cervecería Centroamericana, S. A., convocaron
a la elección de Miss Guatemala, otorgando a la ganadora un
premio de mil quetzales y los gastos pagados para el certamen
Miss Universo en Long Beach, California. Al tiempo que el diario
El Imparcial daba seguimiento del concurso en sus páginas,
denunciaba las “Actividades comunistas de algunos centroamericanos,
en Bonn, Alemania”,13 donde Otto Castillo destacaba como
delegado del vii Festival de la Juventud.

El 20 de junio del mismo año Rogelia Cruz Martínez se inscribió
como participante del concurso de belleza, junto a otras 50
mujeres, aproximadamente.

Las actividades del certamen comenzaron el domingo 28 de
junio, en la Posada Belem en Antigua Guatemala, siguieron con
un desfile alegórico el sábado 4 de julio por la Sexta Avenida de
la Zona 1, centro histórico de la ciudad, y culminaron con la coronación,
el sábado 11 de julio, de Rogelia como Miss Guatemala,
con apenas 17 años de edad. El embajador estadounidense, Lester
D. Mallory, fue quien le colocó la banda simbólica como parte del
atuendo correspondiente.

Mientras el estallido de bombas sorprendía a la embajada
estadounidense y al arzobispado, y la cacería de presuntos comunistas
se iniciaba en la capital, la reina de belleza guatemalteca
participaba en Long Beach, del 18 al 25 de julio. El imaginario
popular configuró la idea de que el discurso de presentación no
respondió a los usos y costumbres de dichos eventos, puesto que
ella habló de la Guatemala que sentía –no de la que los organizadores
querían mostrar–, como parte de la construcción de un
paradigma de la mujer guerrillera. Todo ello mientras los cubanos
conmemoraban el sexto aniversario del asalto al cuartel Moncada y
Guatemala recordaba el segundo aniversario luctuoso de Carlos
Castillo Armas, declarando el 26 de julio fecha máxima del antico-
munismo.17 Y 15 meses después, la Logia del Niño Dios inauguraría
el calendario del conflicto armado interno guatemalteco.

 

Rogelia Cruz, Miss Guatemala 1959

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